EXPERIENCIAS Y ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA VIVENCIA DE LA PÉRDIDA VISUAL.
Era muy pequeño cuando se me diagnosticó una retinosis pigmentaria Recesiva ligada al sexo o al cromosoma “X”. Dicha enfermedad hereditaria no constituyó sorpresa para mis padres dado que con matemática precisión se había manifestado en el 100% de los varones de mi familia, tal y como, eso sí, preveía la genética para un 50% de los casos. Por lo tanto mi madre conocía bien la realidad al haber sido su padre afectado por retinosis pigmentaria y presentarla también 3 de sus sobrinos varones hijos de la única hermana con descendencia.
En resumen, un afectado de retinosis pigmentaria ligada al cromosoma X no puede transmitírsela a su hijo, pero todas sus hijas serán portadoras, y una portadora tiene un riesgo del 50% de tener un hijo afectado, y el mismo riesgo de tener una hija portadora como ella misma.
Se trata de una patología afortunadamente de evolución lenta, lo cual me ha permitido contar en la infancia y en la juventud con un resto visual suficiente para disfrutar de múltiples experiencias y aficiones, así como de una muy aceptable autonomía personal.
Los síntomas habituales e iniciales de mi tipología de retinosis pigmentaria fueron:
- CEGUERA NOCTURNA progresiva, que se manifiesta como una muy deficiente adaptación a la oscuridad o a los lugares poco iluminados.
- REDUCCIÓN DEL CAMPO visual, desapareciendo progresivamente la visión central y avanzando dicha pérdida gradualmente hacia la periférica, obligando a girar la cabeza para, mediante el rastreo, suplir la ausencia de campo visual y poder ver lo que hay delante. La pérdida y su progresión la podemos imaginar en un círculo central que se sitúa frente al centro del ojo y que se va haciendo más grande haciendo desaparecer de dentro a fuera la totalidad de la visión. Es muy importante y al tiempo muy peligroso para nuestra seguridad la realidad visual que conseguimos cuando tras rastrear visualmente, retenemos una imagen cerebralmente en nuestra memoria sin percibirla efectivamente en su totalidad, la cual consolidamos y, si un apartado de esta cambia en un espacio muerto de nuestro campo visual, no somos conscientes de ello y podemos tropezar. Además cuando hemos conocido un espacio muy bien y lo hemos visto o reconocido en el pasado remoto o inmediato, muchas veces creemos seguir viéndolo igual. Yo tengo la irracional máxima de que veo mejor donde conozco que donde no conozco y, esa confianza o seguridad excesiva, muchas veces es origen de peligro.
- DESLUMBRAMIENTOS, teniendo muchas dificultades cuando hay contrastes al unísono muy altos de luz y sombra. El deslumbramiento me resulta más intolerable a medida que pierdo la visión funcional.
- Radical pérdida de la agudeza visual, cesando muy pronto la capacidad de leer o distinguir caras a corta/media distancia, contar dedos a más de 3 metros, .... En mi caso estos efectos surgieron hacia los 10 años de edad.
- Dificultad progresiva en discriminar los colores y necesidad de un buen contraste para apreciar las imágenes. A los 15 años perdí la inquietud por tratar de ver fotografías y la recuperé hacia los 30 al verlas en pantallas de TV. Esta afición por causa de la disminución visual la volví a perder a los 40.
Hasta los 6 años, viviendo en Vilagarcía de Arousa, provincia de Pontevedra, asistí a escuelas ordinarias donde, no ausente de dificultades, mi baja agudeza visual me permitía leer caracteres gráficos ampliados y muy bien marcados para tener el mayor contraste.
En el mes de mayo de 1974, cuando alcanzaba 6 años de edad, mis padres me afiliaron a la ONCE, proceso que se gestionó en la Agencia que esta Institución tenía en dicha población.
La condición de afiliado a la ONCE me abrió la puerta a la única salida que en aquellos años había para un discapacitado visual que quisiese estudiar con garantías de adecuada atención docente la educación obligatoria. Esta solución era matricularse en uno de los 4 colegios específicos para niños ciegos que la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) tenía en aquel tiempo en España.
Afortunadamente uno de estos 4 colegios se hallaba a 25 Km De mi casa en Pontevedra, lo cual me permitió no tener que alejarme de mi familia, dado que las otras alternativas se encontraban en Madrid, Alicante y Sevilla, por lo que frente a otros niños del territorio español he de reconocer, ¡tuve muchísima suerte!
Si bien en los primeros años conservaba aún buena capacidad visual para desarrollar actividades de juego infantil, autonomía personal, deambular por espacios desconocidos y participar en actividades deportivas las cuales me apasionaban, tras el ingreso en el colegio de ciegos aprendí durante los 3 primeros meses el código de lecto-escritura Braille, el cual ya me acompañó de por vida, siendo el principal medio que pude tener en mis diferentes etapas educativas para acceder a la información, al estudio y a la expresión escrita.
Allí también, por imitación inicialmente, adquirí en exceso la utilización de técnicas de adaptación a la total falta de visión, que ponía en práctica para la búsqueda de objetos caídos o de reconocimiento táctil de elementos y espacios. Estas habilidades que inicialmente no le gustaban nada a mi padre al considerar que no utilizaba suficientemente el resto que aún conservaba, con el tiempo y la progresiva pérdida visual, me resultaron de elevado provecho.
Las personas con discapacidad visual debemos incrementar la percepción de los demás sentidos, especialmente del oído, el tacto y el olfato. Seguro las personas con visión normal en su vida cotidiana no perciben algunos estímulos mediante estos tres sentidos dado que la vista tiene un efecto anulador.
Hace unos años un representante vecinal que hacía una ruta experimental con un antifaz en un momento en el que llovía, me decía que nunca había sido consciente del ruido que hacen las gotas de agua en el paraguas. En mi caso, la ausencia de este sonido es lo que me advierte que debo cerrarlo.
Junto a las disciplinas propias a la entonces vigente Educación General Básica en España, en el colegio de ciegos de Pontevedra adquirí conocimientos ampliamente útiles como fueron: aprender a escribir en teclado Qwerty, disfrutar y relacionarme con y a través de la música y la práctica de múltiples modalidades deportivas, con lo mucho que ello aporta en la autonomía personal y la relación social con semejantes. También aprendí a querer y a conocer mejor la ONCE, sus valores, sus principios, su historia, a sus integrantes y las necesidades que con ellos compartía y me identificaban.
A los 15 años dejé el colegio específico para comenzar a estudiar bachillerato en un instituto de la misma ciudad. Este fue un proceso muy áspero dado que me encontré en un entorno que, pese a su gran voluntad de colaboración con mis necesidades, desconocía los medios y las soluciones para sortearlas, por lo que, dificultado por la adolescente vergüenza, (mi discapacidad visual la sabía y podía disimular aún en muchos contextos), debí liderar yo el proceso de formación necesaria para mi integración escolar. A continuación cursé la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela habiendo alcanzado importante autonomía personal en el estudio y en la gestión de mis necesidades específicas. No obstante, en todo este tiempo tuve gran ayuda de personas que me leían textos, especialmente dentro de la familia más próxima, así como compañeros extraordinarios que se coordinaban conmigo para que mediante la entrega de sus apuntes o la lectura de éstos en voz alta con mi presencia y con grabadora encendida, fueran fuente de nacimiento o transferencia de contenidos lectivos.
Durante los 9 años que transcurrieron durante este proceso, en el contenido académico no sufrí merma por la importante pérdida visual que sin duda se produjo, dado que mi método de estudio consolidado no requería el uso de la vista, apoyándome en el Braille como sistema de lecto-escritura, las adaptaciones en relieve y el uso de audio-libros.
Agradezco que a partir del penúltimo curso de carrera pude tener un anotador digital denominado Eureca, de fabricación australiana y que tenía una voz sintética que era casi ininteligible al principio. Este recurso me permitió una gran autonomía de estudio y una atención en clase más activa al tener que tomar yo mis propios apuntes. Este paso, también satisfactorio e integrador, consiguió una importante mejoría en mis calificaciones en los últimos dos años de carrera.
En estos años se produjeron cambios visuales importantes en mis capacidades al dejar de ser apto para andar con precaución en bicicleta. También comencé a tener dificultades importantes para practicar el fútbol que era mi deporte predilecto así como comencé a no poder desplazarme con soltura en espacios desconocidos sin contar con la luz solar.
Si bien no sabía o quería apreciar la pérdida visual que se producía, comencé a tratar de memorizar año a año lo que alcanzaba a ver o a hacer. En concreto recuerdo tratar de recordar mis límites visuales identificando elementos lejanos en la playa de As Sinas en Vilanova de Arousa, la cual frecuentaba todos los veranos con mis padres, lo cual me permitió acreditar la reducción progresiva del funcionamiento de las células foto receptoras de la retina.
En aquella época cuando me hallaba estudiando en Santiago de Compostela, ciudad con alto flujo de paseantes en las calles y plazas, tenía importante dificultad para caminar con la rapidez que a mí me gustaba y compatibilizar dicha marcha con la gente que se cruzaba o se situaba fuera de mi campo visual, especialmente cuando el suelo estaba mojado y por ello padecía un mayor deslumbramiento. Para superar esta situación, desarrollé la picardía de identificar a alguien que fuese en mi dirección y, con la discreción suficiente, tratar de seguir su camino. Similar estrategia utilizo actualmente en aceras oscuras y con mayor margen de distancia precedido por algún viandante cuyos pasos sean bien percibidos auditivamente. Subrayar en este punto que es preferible caminar siempre por nuestra derecha, por lo que seguir referentes que caminen por su izquierda es peligroso dado que, o bien nos situamos fuera del camino correcto o, si no aflojamos la marcha, encontramos el flujo de peatones en contra, por lo que siempre ante esta circunstancia conviene dejar la máxima distancia para que el transeúnte que viene en dirección contraria tenga espacio para corregir su lado.
Es curioso pero en la actualidad, con mucho menor resto visual, en ocasiones el perfume o el hecho de ir fumando quien me precede en una acera, me proporciona orientación olfativa. No es para nada despreciable la altísima información que el olfato presta en la orientación espacial cuando se carece de vista. Caminando por una calle podemos detectar establecimientos comerciales mediante este sentido y con ello conocer el punto en el que nos hallamos en una ruta habitual, todo ello porque una ferretería, una tienda de ropa, una farmacia o una pescadería tienen aromas muy distintos. También nos puede advertir del peligro de resbalar el olor de un suelo recién fregado.
No sé si se trata de una leyenda o tiene valor científico probado, pero siempre escuché que los brotes significativos de empeoramiento en mi patología, momentos de máxima variación visual, suceden durante la década de los veinte y en la de los 40 años de edad. Creo que dicha afirmación anticipa la realidad que yo he vivido.
En los procesos de pérdida visual hay dos tiempos de apreciable dificultad personal y social, especialmente condicionados por los entornos más próximos. Estos son: el uso del Braille como sistema lecto-escritor y el uso del bastón blanco, este último en sus funciones progresivas, compatibles y complementarias de identificar al sujeto que lo lleva y protegerlo/guiarlo.
Todas las personas que no tienen una capacidad adecuada de lectura en soporte tinta, tanto en velocidad lectora como en resistencia, de no conocer también el código Braille tienen gran riesgo de rozar el analfabetismo funcional, si no cuentan con éste como medio alternativo, compatible y complementario. Sin duda en el estudio debemos optar por el sistema más favorable y rentable cuando se dispone de alternativas, por lo que unas veces seremos más eficientes escribiendo en tinta o en Braille, leyendo en los sistemas referidos o en un ordenador o con una voz natural. Por ello cuantas más puertas tengamos para abrir más fácil será abordar un proceso de comunicación en las distintas circunstancias que debamos emprender.
La primera vez que tomé un bastón y realicé un recorrido largo, descubrí en él, además de la incomodidad de llevar un brazo ocupado y ser consciente que en gran parte del recorrido todavía no me resultaba su uso imprescindible, la consecuencia que quien se chocaba conmigo pasaba a pedirme perdón y no a recriminarme o a mostrarse incómodo por el tropiezo. Además portar bastón te garantiza que los peligros o apuros inminentes suelen ser advertidos por terceros que aprecian esta situación, siendo esto último muy importante para la seguridad personal propia y ajena, dado que en ocasiones también podemos producir daños a terceros.
Por ello afirmo contundentemente que es un error no afrontar con decisión máxima y compromiso firme estos dos momentos. Seguro nos ayudarán de modo determinante en nuestro futuro.
Es muy importante transmitir socialmente la dificultad que se tiene y expresar los límites que podemos sufrir en cada momento, lo cual hay que indicar también no es nada fácil. En las primeras semanas estudiando 1º de Derecho en Santiago de Compostela, recuerdo como un día dos compañeras que se sentaban cerca de mí en algunas ocasiones, me dijeron que en un momento anterior a conocer que yo tenía grandes problemas visuales, me habían considerado o raro o mal educado. La causa es que mi afabilidad con ellas en clase en el contacto personal no guardaba correlación con otros momentos cuando nos cruzábamos en los pasillos o en la calle donde no las saludaba. ¡Nunca me volvió a pasar esta circunstancia dado que aprendí a advertir mi discapacidad desde el primer momento!
Es siempre buena estrategia para ser ayudado una buena dosis de humildad, la arrogancia y la soberbia puede ser enemigas voraces de la solidaridad y empatía por parte de terceros.
A los ciegos hay muchas cosas que nos llevan más tiempo hacer, lo cual nunca debe ser considerado como imposibilidad o que los demás deben efectuarlas por nosotros. Este particular tiene mucha importancia en la niñez donde habitualmente los padres solemos ser actores de una excesiva sobreprotección. Otra cuestión relacionada con el tiempo y con la seguridad de máxima importancia para una persona ciega, es el orden estricto, tanto personal como de las personas que comparten el hogar. ¡Se pierde muchísimo tiempo en resolver el caos y los descuidos propios y ajenos!
Hace algunos años leí una cita de Jorge Luis Borges:
“La ceguera gradual no es cosa trágica, es como un largo atardecer de verano”
Hoy ya hago mía esa frase no sólo con relación a su significado psíquico, también respecto a su efecto físico. En la actualidad en la segunda parte de la década de los 40, predominan en mi discernimiento de la paleta de colores, la sensación de visión de tonalidades amarillas, rosas, naranjas, ocres, doradas, ... No obstante con los ojos cerrados sigo imaginando una adecuada combinación de colores físicos aunque ya hayan pasado varios años sin poder reconfirmarlo sensorialmente.
Afortunadamente en la actualidad vivimos una explosión de sensibilidad social y política hacia la accesibilidad de los entornos urbanos. Lamentablemente en todo este proceso no se atiende tanto a los discapacitados sensoriales e intelectuales como a los discapacitados físicos, dado que erradamente en muchos gestores de la cosa pública, existe la identificación de accesibilidad con la denominada barrera arquitectónica y con las sillas de ruedas.
Por ello en nuestras ciudades han desaparecido los pequeños escalones y para la discapacidad visual se han implantado cambios de textura en las aceras con distintos sistemas que, gracias al tacto podal que nos trasmiten las suelas de nuestros zapatos y a la información del bastón blanco, nos permiten reconocer los puntos de cruce, pero no se logra consolidar una instalación universal bien regulada y mantenida de semáforos acústicos que minimicen el siempre heroico acto de cruzar una vía urbana a ciegas.
También ha habido un amable fenómeno de ampliación de aceras que paralelamente han consolidado un mayor desorden e invasión de estas por parte de elementos como mobiliario urbano, vehículos estacionados en ellas, terrazas de bares y cafeterías de incierta autorización administrativa, jardineras y una larga lista de ejemplos, que especialmente obstaculizan las líneas de las fachadas de los edificios o los pequeños bordillos de interior de las aceras que sirven como segura guía y referencia al bastón del peatón ciego. También es curioso que la iluminación en las ciudades actualmente se destina más a embellecer los entornos y a no contaminar la panorámica de las estrellas que a alumbrar a los ciudadanos y proporcionarle confort y seguridad. En muchas ocasiones se agradece más la iluminación de los establecimientos comerciales que la del propio alumbrado público. Creo que algo está fallando en este sentido.
En los centros oficiales con atención al público, oficinas de correos, centros de salud, ..., proliferan pantallas informativas que a los ciegos nos hacen ser víctimas de desinformación. Al tiempo y como contraste es de felicitar y agradecer las iniciativas del transporte en ferrocarril y en avión ante la implantación del servicio de una persona de acompañamiento.
Es precisa una mayor concienciación y comportamiento cívico por parte de los dueños de mascotas en las ciudades. En una ocasión al impartir una charla en un centro educativo un alumno me preguntaba si pisaba muchas cacas de perro. Yo le respondí que pisaba matemáticamente todas las que el no, por lo que, cuando al caminar apartase su pie de un excremento, se acordara de mi.
También el progreso en la deseable eliminación del ruido de los coches nos está trayendo una sustancial situación de peligro con los denominados vehículos silenciosos. Es un gran riesgo no poder percibir acústicamente su presencia, por lo que será necesario que pronto cuenten con un elemento sonoro de identificación y advertencia.
Considero no obstante que hemos avanzado muchísimo y estamos dentro del camino de consolidar una apreciable normalización e inclusión de todos los colectivos desfavorecidos en nuestras sociedades de presente y de futuro. Voluntad social pública entiendo que a nadie le falta; en todo caso apuesto personalmente por la formación decidida en los centros académicos, destinada a los más jóvenes y la implantación de la asignatura de accesibilidad y diseño universal en muchas de las carreras universitarias y estudios de formación profesional dirigidos al trabajo directo con las personas o con la construcción y elaboración de espacios y elementos de su vida cotidiana.
La accesibilidad y el diseño universal, tarde o temprano:
¡¡Es cosa de todos y para todos!!
Presentación
En este blog de sencilla presentación y segura descuidada apariencia, pretendo compartir con las personas más próximas aficiones, inquietudes, preocupaciones, compromiso, así como todas aquellas situaciones vividas cuya experiencia pudiera ser de utilidad.
Creo que será un sencillo blog de amplias variedades algún día, en el que tendrán cabida la música que he disfrutado en mis inolvidables años de pública intervención como músico eternamente aprendiz, mi compromiso irremediable con la discapacidad visual y con sus procesos de formación académica, mi afición por la disciplina de los recursos humanos y algunas otras cuestiones emocionales o familiares que seguro irán surgiendo.
Espero poder aportar y testimoniar con el blog afecto a las personas que me han acompañado y acompañan en mi vida, y arrancar a sus visitantes sensibilidad y alguna sonrisa. También compartir aquello que más valoro en la vertiente pública de mi plano personal.
La vida es una escuela de enseñanzas y un banco de desafíos. Nada que realmente valga la pena debe quedar sin hacer y nadie que te muestre su sincero afecto ha de quedar sin ser generosamente correspondido.
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jueves, 12 de enero de 2017
viernes, 11 de abril de 2014
Coches silenciosos: ¡progreso y peligro juntos de la mano!
Coches silenciosos: ¡progreso y peligro juntos de la mano!
Por: José Angel Abraldes Rodeyro.
09/04/2014
Esta mañana caminando hacia mi trabajo por una calle relativamente silenciosa, se cruzó ante mí un coche eléctrico atravesando la acera para entrar en un garaje.
¡Únicamente mi pequeño resto visual y su color blanco me alertó de su presencia!, dado que, en ese momento, además de un ruido tenue del tráfico de fondo, únicamente escuché los pasos de otro viandante que caminaba tras de mí.
Europa cuenta hoy en día con más de 30 millones de personas discapacitadas visuales, aproximadamente el 10% de su población. El incremento de la edad de vida tiene un importante impacto en la visión: se calcula que el 30% de personas de más de 65 años conviven con grandes dificultades visuales.
Actualmente vivimos en ciudades por lo general muy ruidosas y muy permisivas en este apartado, por lo que no cabe duda que los vehículos silenciosos Son una gran oportunidad para la humanidad, para la industria, la sostenibilidad de nuestro planeta, y sobre los que únicamente conviene regular y garantizar su seguridad en sus pocos apartados sensibles. Suponen una Alternativa a la contaminación de los vehículos de motor de explosión, los cuales contaminan la atmósfera, incomodan nuestro olfato y también molestan nuestro oído.
Para una persona con discapacidad visual es imposible detectar con el sentido del oído un vehículo eléctrico, estimando correctamente y con el tiempo suficiente, la distancia a la que se encuentra y su dirección para evitar ser atropellado.
Los vehículos silenciosos constituyen por tanto, un peligro para las personas más vulnerables de la carretera. En concreto, todos los peatones y ciclistas se encuentran en situación de riesgo y, en particular, las personas ciegas y deficientes visuales, pero también otros peatones como aquellos que presentan capacidades intelectuales limitadas, niños y personas mayores. Este peligro es incluso mayor en la calle cuando existe una combinación de vehículos silenciosos – coches eléctricos e híbridos – y coches convencionales a motor.
Una peligrosidad que aumenta entre 0 y 40 KM/h.
Los vehículos eléctricos o híbridos presentan un mayor nivel de riesgo que los vehículos convencionales en velocidades hasta 40 km/h. Es a partir de esta velocidad cuando el vehículo silencioso y ante baja intensidad de contaminación acústica, se hace audible debido a una mayor fricción del neumático en la carretera.
En la mayoría de las ciudades la existencia de semáforos acústicos es básicamente testimonial, por lo que su ausencia o indebida regulación en intensidad de sonido y adecuado funcionamiento dejan a la persona ciega en un estado altamente comprometido y desprotegido a la hora de realizar un cruce en una calle. Además en la actualidad han proliferado de modo muy importante glorietas o rotondas que acústicamente ofrecen una percepción muy imprecisa de la trayectoria y velocidad del vehículo.
¿Cual sería la solución?
Instalar en los vehículos eléctricos e híbridos, un emulador estándar de ruido de motor o dispositivo que emita una señal acústica estandarizada, que además identifique la marcha frontal o atrás y que permanezca en funcionamiento en velocidades inferiores a 40 km/h.
La Unión Europea de Ciegos (EBU) viene exigiendo que todos los vehículos eléctricos o híbridos estén equipados con un sistema de alerta acústica del vehículo (AVAS) a fin de garantizar un mayor nivel de seguridad vial para las personas ciegas y deficientes visuales que les permita desplazarse, de forma autónoma, con facilidad y seguridad, por lo que ha solicitado que:
- Todos los vehículos, ya sean eléctricos o híbridos, estén equipados con un sistema de alerta acústica del vehículo (AVAS) si se considera que su funcionamiento es silencioso.
- La instalación del AVAS debe ser obligatoria y no dejarse al criterio de los fabricantes de automóviles.
- El ruido generado por el AVAS debe emitirse de forma automática hasta que el propio ruido del vehículo (ruido de los neumáticos, etc.) sea audible y se convierta en la fuente dominante del ruido (40 km/h).
- El sistema no puede ser manipulado o desactivado de forma independiente excepto durante el mantenimiento legal del vehículo.
- El ruido generado por el AVAS indica clara y fácilmente el modo operativo del vehículo (aceleración, desaceleración, marcha atrás y maniobras). El sonido que indica marcha atrás debe ser diferente al de marcha hacia adelante.
- El AVAS emite un sonido cuando el vehículo está parado temporalmente pero con el motor encendido como es el caso de una parada en un semáforo. Los peatones ciegos deben ser advertidos de la presencia de un vehículo silencioso que les permita tomar una decisión correcta y cruzar con facilidad y seguridad.
sábado, 22 de marzo de 2014
En educación los libros deben ser para todos. No son admisibles exclusiones.
En educación los libros deben ser para todos. No son admisibles exclusiones.
La revolución tecnológica y el proceso de la digitalización masiva que vivimos nos cambia nuestros hábitos a pasos agigantados. La fotografía, el cine, la música, la literatura son ya terreno invadido. Trabajamos de forma diferente, compramos de otra manera, y nos relacionamos en la distancia geográfica con una proximidad e inmediatez que aún no sabemos asimilar.
Toda esta imparable revolución conquista también la vida académica de los escolares y, los libros de texto tal y como los conocemos, en unos pocos años serán parte de la historia.
Seguro será un gran avance ayudado por la innegable motivación que las TIC a casi todos nos producen, con su dinamismo y posibilidades de interacción didáctica y autoevaluación instantánea, así como será agradecido por nuestra sociedad y sus administraciones el indudable y coyunturalmente apreciable ahorro que traerán consigo en el actual contexto de crisis económica.
Ahora bien, esta nueva forma más atractiva de prestar el servicio de la enseñanza y transmitir la información, la cual no ha de distorsionar el fondo y la esencia de la docencia, deberá ser una garantía de normalización, proporcionando la usabilidad y accesibilidad a sus contenidos y utilidades. Una garantía de igualdad y el disfrute de un derecho y no el uso de un privilegio.
Para ello será esencial que la legal accesibilidad a los libros de texto, a los materiales didácticos y a los medios de enseñanza que acompañen a los docentes y a los estudiantes en el hermoso camino de la educación, también en favor de los estudiantes que diariamente deben superar su discapacidad, sea más que nunca una obligación ineludible para las administraciones competentes y para los fabricantes y editores de recursos educativos, por lo que los primeros adquirentes respecto de los segundos fabricantes y transmitentes, habrán de exigir y certificar la irrenunciable plena accesibilidad y usabilidad de medios y contenidos. De lo contrario en pleno siglo XXI se cometerá un grave retroceso sobre el apreciable trabajo de normalización educativa desarrollado en las últimas 4 décadas.
Reza un proverbio hindú: “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.
Por ello eso sí, desde el primer día y sin exclusiones de ningún tipo, de todos depende ahora que los libros de texto digitales realmente sean libros abiertos y contribuyan a mejorar los valores pedagógicos, la equidad y la calidad en la educación, por supuesto sin dar lugar a esperas, perdones ni llantos.
viernes, 14 de marzo de 2014
Aceras: dominio público y abuso privado.
Aceras: dominio público y abuso privado.
En estos últimos años y de modo masivo en todas las ciudades hemos comprobado como las aceras de nuestras calles se han ido haciendo cada vez más amplias, lo cual ha sido aprovechado por los regidores municipales para vocear sus proclamas respecto a cuan accesibles son las urbes representadas.
Ante tamaños anuncios, Todos pensamos:
¡Qué buena noticia!, ¡tendremos más espacio para movernos con comodidad y seguridad!
Lamentablemente no ha sido así.
Posiblemente se cuenta con menos espacio para deambular ahora que antes de vivir esta moda expansiva.
En nuestras aceras, además del imprescindible mobiliario urbano, frecuentemente instalado sin el auxilio del sentido común, podemos encontrar un sin fin de elementos indebidos dignos en su conjunto de ser pregunta para la primera prueba del mítico programa de TVE “Un, dos tres”.
Así motos, coches, incluso camiones, toldos a baja altura, contenedores, cenadores, terrazas de establecimientos de hostelería tanto en su situación de almacenamiento como de despliegue, expositores, árboles con amplios alcorques, macetas y ornamentales jardineras, .., pueblan y dificultan el paso convirtiéndose en macabras travesías para el peatón.
Todo ello con el peligro que provocan a terceros viandantes, máxime si estos son personas con movilidad reducida.
No obstante una de las más emocionantes experiencias es cruzarte con un ciclista despistado, quien circula creyendo haber encontrado un carril bici o el minado que aquellos ciudadanos menos comprometidos con la dignidad de sus canes, nos dejan a modo de fino obsequio en ocasiones sobrevenido como despreciable recuerdo multisensorial.
El pasado domingo, día soleado tras varias festividades y días de descanso cercados por interminables temporales, caminando por una admirable acera, hube de escapar de la acometida de un dominguero quien plantó su coche lo más próximo a la deslumbrante terraza de una afamada cafetería, quizá pensando en su egoísta subconsciente:
¡Que el respeto a los demás no me prive de mi cafelito!
miércoles, 5 de marzo de 2014
El turismo rural: dificultades y soluciones ante la ceguera y la deficiencia visual.
EL TURISMO RURAL:
DIFICULTADES Y SOLUCIONES ANTE LA CEGUERA Y LA DEFICIENCIA VISUAL
El tiempo destinado a esta ponencia no permite realizar un estudio pormenorizado de las dificultades que puede encontrar una persona ciega o deficiente visual tras haber optado por el disfrute de la modalidad del turismo rural, como tampoco pretende ofrecer un amplio catálogo de las estrategias y medios que podríamos poner en práctica para ofrecer adecuada solución a las mismas; únicamente limitará su objetivo a expresar de manera sencilla una serie de pautas, fundamentalmente de índole práctico, tendentes a contribuir en la eliminación de los elementos peligrosos, reducir las incomodidades y elevar la satisfacción en el disfrute de los servicios que ofrece el turismo rural.
Hoy concebimos la accesibilidad como un derecho civil básico, debiendo desarrollar todos los mecanismos que aseguren su implementación. La formación y profesionalismo de técnicos y gestores, la actuación conjunta de los colectivos afectados, así como la concienciación de los ciudadanos para el uso adecuado de las modificaciones que se realizan, es de una importancia decisiva para que todos podamos ejercitar nuestros derechos civiles básicos de igualdad y completa participación en la vida política, económica, cultural y social.
Si entendemos el turismo rural como: “Aquel turismo alternativo que lleva al viajero a núcleos rurales, principalmente del interior, dándole la oportunidad de conocer la vida en el campo o en una pequeña aldea y que, además, le permite practicar ciertas actividades y deportes en contacto con la naturaleza, ofreciendo el alojamiento principalmente en casas rústicas y de construcción tradicional, muchas veces restauradas y especialmente acondicionadas para albergar visitantes”, podemos concluir que el concepto accesibilidad, tal y como hoy se entiende, presentará múltiples dificultades para ser armonizado de manera satisfactoria con el contexto físico que la definición anterior nos presenta, pudiendo llegar a concluir que muchas de las incomodidades descritas constituyen la propia esencia y el elemento diferenciador del turismo rural respecto de otras modalidades alternativas.
En todo caso esta conclusión en ningún modo puede convertirse en una barrera infranqueable que impida al ciego y al deficiente visual la elección de pasar unos días de confortable descanso, disfrutando de las magníficas instalaciones con las que hoy contamos en España y especialmente en Galicia dentro de la modalidad del turismo rural, por lo que a continuación presentaremos de forma estructurada algunas recomendaciones que de manera específica deben ser tenidas en cuenta para evitar daños físicos a las personas, incrementar su autonomía personal y por último garantizar el placentero descanso, lo cual constituye el irrenunciable fin de este sector económico.
Cierto es que la persona ciega o deficiente visual no puede acceder a uno de los principales reclamos que esta oferta vacacional brinda al excursionista, la contemplación de las diferentes panorámicas naturales, si bien el ciego acostumbra en este tipo de lugares a saber descubrir otro tipo de sensaciones apreciables por el resto de sentidos, tales como una amplia variedad de sonidos de todo tipo que hacen olvidar la alta contaminación acústica con la que nos hemos habituado a convivir, descubrir nuevos olores y la alta variedad existente en el campo o en el bosque, dependiendo de variables como la humedad, lugar costero o interior, la estación del año en la que nos encontremos, la flora existente, etc.
En este documento distinguiremos en algunos casos las soluciones que deben ser ofrecidas ante el deficiente visual y el ciego total, así como las relativas a instalaciones cerradas, accesos, lugares inmediatos a éstas, espacios abiertos próximos. Además se incluirá un apartado reservado para explicar algunas de las pautas que deben ser tenidas en cuenta cuando se trata con personas ciegas o deficientes visuales.
Recomendaciones para la accesibilidad en el interior de las edificaciones.-
Partimos de la premisa de que éstas, mayoritariamente, son construcciones tradicionales, si bien cada día más en sus reformas y/o rehabilitaciones se tienen en cuenta las diferentes normas de accesibilidad que en los distintos ordenamientos jurídicos son recogidas o que vienen siendo recomendadas de parte de profesionales del sector y por los diferentes colectivos de afectados.
· Mantener los espacios interiores, especialmente los que constituyen lugar de paso, adecuadamente iluminados, con lámparas que ofrezcan luz general, huyendo de fuentes de luz intensa, indirecta o de enfoque reducido.
· En los accesos a los espacios se deben evitar contrastes excesivos en los niveles de iluminación entre los vestíbulos y el exterior, “efecto cortina”. Es recomendable la denominada “iluminación transicional”, durante el día el vestíbulo debe estar bien iluminado y en las horas en que no haya luz natural los niveles se atenuarán.
· Si existe posibilidad de luz natural, se aprovechará ésta teniendo en cuenta que nunca estará situada dentro del campo visual de la persona, pues puede producir deslumbramiento; si por ejemplo está al final de una escalera, pasillo etc. se evitará con cortinas opacas.
· No utilizar en suelos, paredes, techos y muebles, materiales que produzcan brillos.
· Las escaleras y rampas deben de contar con iluminación uniforme y señalización mediante bandas perceptibles, adheridas al suelo en su comienzo y final, así como ser acompañadas por pasamanos seguros e indicativos de su trazado.
· Las puertas y ventanas de apertura interior deben estar totalmente abiertas o cerradas, nunca en posición intermedia.
· Las botoneras de los ascensores tendrán los números en relieve, con contornos que faciliten su reconocimiento y manejo con el tacto.
· La numeración de la puerta de las habitaciones, debe contar igualmente con indicación táctil.
· La información escrita que se encuentra en las habitaciones, (normas del establecimiento, carta del restaurante, precio para servicios ofertados, uso del teléfono o televisión, salidas de emergencia, útiles de aseo..) debe estar transcrita al braille e impresa en macrocaracteres, así como es necesario que esté disponible en este mismo soporte la explicación del uso de sistemas de climatización, activación de alarmas, ..
· Se recomienda usar contrastes. Las personas con resto visual además del orden, tienen una gran ayuda si al ofrecerle las cosas o indicarles su situación utilizamos fondos que presenten un gran contraste: puertas, interruptores, letreros, platos, etc..
· Evitar la colocación de objetos adosados a la pared que se introduzcan en la línea de paso, sobre todo los que no nacen desde el suelo como: extintores, lámparas, etc…
Recomendaciones para los accesos y exteriores.-
Los accesos inmediatos a este tipo de alojamientos suelen caracterizarse por no contar con pavimentos que favorezcan suficientemente la orientación de la persona sin visión, así como no se distinguen por tener espacios amplios de delimitación. Por el contrario suelen ser caminos de tierra, con firme irregular y delimitados por pequeñas canalizaciones y zanjas que favorecen la evacuación de las aguas pluviales.
· Señalizar las puertas o lugares de accesos mediante texturas en el suelo y contrastes de color que impidan la pérdida de orientación.
· Proteger, mediante barandillas o elementos de funcionalidad análoga, los cambios bruscos de altura de la superficie peatonal, proteger el acceso a zanjas o agujeros, así como las caídas y barrancos.
· Favorecer mediante puntos de luz la orientación en los recorridos exteriores, situando también estas fuentes en los lugares propios de origen y destino del recorrido.
· Suprimir en el itinerario de paso, ramas de árboles o elementos suspendidos con los que se pueda tropezar.
· Se deberá disponer en braille o en documento estándar adecuadamente contrastado, de planos que permitan al viajero ciego o deficiente visual hacerse una composición exacta del lugar en el que se encuentra, pudiendo identificar en el mismo los puntos próximos en los que se ubican diferentes atractivos turísticos, culturales, deportivos, etc.
· Se sugiere disponer de una maqueta sencilla de las edificaciones y alrededores inmediatos, apta para ser tocada.
· Suprimir obstáculos en la línea de desplazamiento y si son inevitables deberán ser detectados con el uso correcto del bastón.
Recomendaciones para la comunicación y el trato con personas ciegas y deficientes visuales.-
Múltiples son los documentos que existen ofreciendo a las personas con visión pautas de interacción con ciegos y deficientes visuales. En este punto incluso es significativo destacar que este colectivo de discapacitados gusta de mostrar estas recomendaciones mediante documentos formulados e ilustrados en clave de humor.
Es necesario tener en cuenta que cada individuo es único y la deficiencia visual debe ser considerada como una característica o condición más de esa persona. Además, las diferencias individuales en cuanto a grado de deficiencia visual, aptitudes personales, nivel de autonomía, etc., hacen que cada persona tenga niveles diferentes de funcionamiento. Por eso, el trato a la persona con deficiencia visual se debe reflejar entre otras cosas en:
§ Preguntar antes de ofrecer ayuda, el hecho de que una persona tenga una deficiencia visual no debe llevarnos a suponer que necesita de nuestra ayuda.
§ No forzar a recibir una ayuda no necesaria, en muchos casos cuando una persona solicita una ayuda puntual (cruzar una calle, el nº del autobús que se acerca, etc.) nos empeñamos en imponer nuestra ayuda más allá de lo que la persona necesita. La persona puede necesitar ayuda para realizar un cruce, pero no tiene porque “soportarnos” en todo su camino.
§ Evitar la sobreprotección. La sobreprotección viene mediatizada por la valoración que en el ámbito subjetivo hacemos del “sufrimiento” y “necesidades” de la persona con deficiencia visual. Debemos evitar hacer de “ángel de la guarda”, ir “limpiando la calle” por donde camina la persona o intentar en todo momento “adivinar” lo que necesita.
§ No generalizar, el comportamiento de una persona con deficiencia visual no tiene porque ser igual al de otra. Existen muchas diferencias tanto a nivel de funcionamiento autónomo, unos pueden no necesitar o necesitar mínimamente nuestra ayuda y otros por el contrario la necesitan en un mayor número de ocasiones, como de carácter, ya que la deficiencia visual es sólo una característica y las personas con deficiencia visual, al igual que la población general, pueden ser simpáticas, antipáticas, educadas, divertidas...
Ante la comunicación.-
· Hablar en un tono normal, despacio y claro. No gritar o elevar la voz, las personas con deficiencia visual, en general, oyen perfectamente.
· No sustituir el lenguaje verbal por gestos, pues estos, en muchos casos, no podrán ser percibidos por la otra persona.
· Ser específico y preciso en el mensaje, a fin de no confundir o saturar a la persona.
· No utilizar palabras como “aquí”, “allí”, “esto”, “aquello”... ya que van acompañadas con gestos que no pueden verse por la persona. En estas situaciones es preferible utilizar términos más orientativos como “a la izquierda de la mesa”, “a tu derecha”, “delante de la puerta”, “detrás de ti”. En ocasiones, puede ser también útil conducir la mano de la persona hacia el objeto e indicarle de lo que se trata.
· Utilizar normalmente las palabras “ver”, “mirar”, etc.; no considerarlas como términos tabú pues las propias personas con ceguera y deficiencia visual las utilizan normalmente en sus conversaciones.
· Evitar exclamaciones que pueden provocar ansiedad a la persona tales como “¡ay!”, ”¡ay!”, “cuidado”, etc., cuando veamos un peligro para ella (una puerta abierta, un obstáculo en la acera, etc.). Es preferible emplear una exclamación más informativa, como “alto”, con el fin de evitar que siga avanzando y explicarle después, verbalmente, el peligro o ayudarle para que pueda evitarlo.
Interacción social.-
· Hablar dirigiendo nuestra mirada a su cara.
· Dirigirse directamente a la persona con deficiencia visual para saber lo que quiere o desea y no al acompañante.
· Utilizar el nombre de la persona, si se conoce, para que tenga claro que nos dirigimos a él.
· Presentarse, identificarse con el fin de que la persona sepa con quien se encuentra, por lo que deberemos decirles nuestro nombre e indicarles, si procede, quienes somos o lo que hacemos. Y por supuesto, en caso de conocer a la persona no jugar a las adivinanzas, ¿quién soy?
· Para saludar, si la persona no extiende la mano, podemos coger la suya para hacerle saber que queremos saludarle.
· Avisar a la persona cuando nos vamos o abandonamos la habitación, de lo contrario puede dirigirse a nosotros pensando que aún permanecemos con ella. Igualmente, si regresamos es conveniente indicarle nuestra vuelta.
· Informarle si hay otra u otras personas presentes.
· Comunicar, si es necesario, que se está haciendo o se va a hacer. “Un momento, estoy llamando al encargado”...
Recomendaciones para el acceso a la información.-
Los ciegos y deficientes visuales acceden a la información escrita mediante el uso de apoyos ópticos específicos para baja visión, la impresión de macrocaracteres, el uso del código de lecto-escritura braille y mediante la sonorización de los textos por medio del uso de magnetófono o equipo alternativo de reproducción.
Hoy día, cada vez más, se generaliza el uso de la tecnología para acceder a la información y concretamente la explotación de las oportunidades que nos concede internet, son bien venidas para alcanzar satisfactoriamente este objetivo. De ahí que sea muy conveniente poder diseñar las páginas web de modo compatible con el uso de los dispositivos y programas que en la actualidad son utilizados por las personas ciegas. A estos efectos cada día más podemos encontrar en la red lugares que nos ofrecen test de verificación acerca del cumplimiento de los diferentes requisitos necesarios para garantizar que nuestras páginas y sitios web cumplen las recomendaciones para que la sociedad de la información sea cada vez más un espacio para todos.
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