Presentación

En este blog de sencilla presentación y segura descuidada apariencia, pretendo compartir con las personas más próximas aficiones, inquietudes, preocupaciones, compromiso, así como todas aquellas situaciones vividas cuya experiencia pudiera ser de utilidad.


Creo que será un sencillo blog de amplias variedades algún día, en el que tendrán cabida la música que he disfrutado en mis inolvidables años de pública intervención como músico eternamente aprendiz, mi compromiso irremediable con la discapacidad visual y con sus procesos de formación académica, mi afición por la disciplina de los recursos humanos y algunas otras cuestiones emocionales o familiares que seguro irán surgiendo.

Espero poder aportar y testimoniar con el blog afecto a las personas que me han acompañado y acompañan en mi vida, y arrancar a sus visitantes sensibilidad y alguna sonrisa. También compartir aquello que más valoro en la vertiente pública de mi plano personal.


Procuro no olvidar nunca que:

La vida es una escuela de enseñanzas y un banco de desafíos. Nada que realmente valga la pena debe quedar sin hacer y nadie que te muestre su sincero afecto ha de quedar sin ser generosamente correspondido.

martes, 20 de febrero de 2024

De los triciclos a los mosquitos


En estos últimos años, muchos pontevedreses venimos añorando no poder hacer uso del Paseo de Valle Inclán, que discurre por encima del río de los Gafos atravesando buena parte del Barrio de CAMPOLONGO y que, con acertadas o erradas razones fue cubierto en los años 70 por el Concello de Pontevedra, seguro con un muy importante desembolso de las arcas públicas que sin duda privó a los vecinos de la ciudad de otras obras necesarias en aquel momento.

 

En este espacio, entre juegos y actividades,  aprendimos a caminar, también sobre ruedas, varias generaciones de pontevedreses y, debo afirmar, que como niño y como padre disfruté de una gran seguridad en los miles de metros cuadrados plenamente accesibles de este entorno. Creo que esta sensación que yo hoy afirmo, sería mayoritariamente corroborada por mis conciudadanos.

 

Hace unos años surgió la inquietud de volver a destapar este tramo del río y prolongar una pretendida bucólica senda fluvial, que si atendemos a su tramo previo deja mucho que desear en accesibilidad, iluminación, seguridad, mantenimiento y limpieza, al tiempo que no podemos obviar que el caudal del río genera frecuentes crecidas fuera de sus márgenes en los meses de invierno.

 

Considero principalmente que el gran problema radica en que el barrio ya no conoce su antiguo río y, lo que es más importante, el río de los Gafos ya no conoce el muy cambiado barrio de CAMPOLONGO, así, quien decida destaparlo, será responsable de que éste conviva muy cerca de varios edificios, de un parque infantil recientemente planificado y ejecutado, y lo que es más preocupante, de cuatro centros escolares de educación infantil y primaria. Por ello, quien tome esta decisión colectiva,  tendría que ser también deudor de sus previsibles y nefastas consecuencias en caso de suceder alguna desgracia.

 

No me gusta nada la velocidad del agua ni su olor a cloaca, cuando asoma tras cruzar bajo la calle General Rubín y, me temo que esta obra que será causa de uno de los mayores dispendios del actual siglo en la ciudad, no solo privará a sus vecinos inmediatos de un espacio seguro y accesible que ahora habrá que poner al servicio de la necesaria ribera, si no que se convertirá en un lugar de inseguridad para los habituales usuarios del entorno, que será frecuentemente anegado por las conocidas y contrastadas crecidas, sucio, también como  consecuencia de lo anterior y lleno de mosquitos.

 

Como conclusión, lamento mucho que hace ya casi tres años nuestros regidores municipales nos hayan privado de este espacio bajo el argumento de su alto riesgo de derrumbe, cercando el acceso a todo su perímetro y demostrándose incapaces de resolver la prioritaria supuesta causa del inminente peligro. Además, en todo este período de enrejados e impedimentos del paso, algunas de estas zonas se han convertido en una pocilga impropia de una ciudad de la tercera década del siglo XXI. Algunos estarán satisfechos por ello:

 

yo no.                     

sábado, 25 de marzo de 2023

Plataformas únicas: ¿Accesibilidad universal? Para algunos: verdadera milonga.

Soy una persona ciega y por lo tanto me identifico plenamente con las dificultades que el colectivo al que pertenezco se encuentra diariamente, con mayor o menor medida, en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Por ello ni puedo ni debo postularme como representante de las necesidades y circunstancias que enfrentan otras personas con movilidad reducida.

Me gustaría que las plataformas únicas sean espacios exclusivos para los peatones, libres de obstáculos y con referencias táctiles y lineales como todo ingenuo ciudadano podría pensar de buena fe.

Si usted, que destina unos minutos a leerme piensa esto, le digo categóricamente que no es así. Que desgraciadamente para mi colectivo es una milonga.

Cuando las ciudades eran incómodas, poco amables, antiguas,  .., los peatones teníamos generalmente aceras. ¿Aceras? Sí, aceras, aquellos lugares, hoy para mí idílicos, por los que generalmente no circulaban vehículos de motor. Por ellas podíamos deambular con más o menos obstáculos, en la casi segura creencia que no te atropellaría un coche o una motocicleta, como también estábamos seguros de que el estacionamiento de un vehículo en ellas era un evidente incumplimiento por lo que sería muy visible y por ello fácilmente multado.

En las más civilizadas ciudades de hoy día, para las que los instruidos en urbanismo moderno, exponen cuentan con “accesibilidad universal”, hemos alcanzado como decía anteriormente el falso convencimiento de una evolución favorable para todos; no es así, las personas ciegas nos hemos quedado discriminadas de manera muy sensible.

¿por qué?

Muy fácil de entender. Vamos, cierra los ojos y atrévete a calzar mis zapatos y empuñar mi bastón blanco.

  • Las personas ciegas nos ubicamos cuando encontramos en una calle un obstáculo conocido y permanente. Una rejilla de recogida de aguas pluviales, una farola, una papelera, principalmente una fachada, un bordillo o un muro... y, ya de modo ideal, un encaminamiento, (cambio homogéneo de textura en el pavimento que nos dirige de un punto a otro). Por ello siempre es conveniente poder localizar estos puntos guía, que además deben estar convenientemente ubicados, alineados y no dispersos sin criterio como lamentablemente es cada vez más habitual en lugares con verdaderas colecciones de mobiliario urbano estéril.
  • Las nuevas plataformas únicas, permiten el estacionamiento de vehículos temporalmente, así como la carga y descarga, pero ahora, para ello no se prevé un punto reservado, protegido y delimitado, sino que es un estacionamiento indiscriminado. ¿y Dónde suelen parar los vehículos? Generalmente en los límites acotados, habitualmente junto a las fachadas que son precisamente los principales elementos de referencia y guía de las personas ciegas, por lo que te ha sido fácil anticipar y entender la consecuencia. 
  • ¿Incomodidad o peligro grande? Muchas veces si chocamos con un coche, con paciencia o mucha paciencia lo bordeamos hasta volver a encontrar nuestro referente. Frecuentemente esta maniobra es múltiple y cansina en espacios reducidos, ya que un estacionamiento atrevido o no permitido, suele ocasionar reclamo a otros infractores. Pero en ocasiones, hay puertas o portones abiertos, camiones con un remolque alto, elementos suspendidos en el aire, ..., con lo que nuestro buen amigo, el bastón guía, pasa por debajo del obstáculo y, ¡sí!, nos lo encontramos con mucho peligro con la zona alta del cuerpo más vulnerable y mucho más dolorosa y peligrosa.
  • ¿Dónde aparcan los vehículos en las plataformas únicas? Pues parafraseando a quien para mí ha sido un ilustre presidente nacional que además presume de pontevedrés a donde va: “donde les peta”, que es precisamente luego donde petamos nosotros los ciegos.

Finalmente, lo aquí dicho, quien lo quiera entender que lo entienda, quien lo quiera olvidar, que lo olvide, pero quien lo deba solucionar, que lo solucione.

PD: no quiero dejar de denunciar en este post, que es una vergüenza que se renueven redes semafóricas en las ciudades y no se implanten sistemas de aviso acústico, con la proliferación de vehículos eléctricos que no emiten casi ruido, cruzar es: ...


Sí, lo has acertado,

¡Un suicidio!

Fdo. José Angel Abraldes Rodeyro


martes, 8 de diciembre de 2020

40 años sin Lennon

Tenía 14 años cuando uno de los primeros discos que me compré fue un doble álbum de título “canciones de amor de “The Beatles” 

¡Seguro que la aguja del tocadiscos que había en mi casa recorrió decenas de kilómetros desplazándose por la doble cara de los surcos de aquellos dos maravillosos vinilos! 

A partir de aquí mi devoción y fidelidad al grupo de Liverpool me acompañó durante toda mi vida y a sus canciones y a su biografía no dejo de volver recurrentemente. 

En aquel 8 de diciembre del año 1982 previamente a la adquisición indicada, escuché en la radio con motivo del II aniversario de la trágica muerte de John Lennon dos canciones encadenadas que fueron las que me indujeron mi primer impulso por llegar al mundo de este grupo mágico y emblemático. Estas canciones fueron: “Octopus Garden” y “Strawberry Fields Forever” 

En mayo de 1983 tuve la suerte de poder viajar a New York donde vivía mi primo Emilio. Allí a emilio y a su novia Carolina, les pedí insistentemente que me llevaran al lugar donde John Lennon había sido asesinado delante de su residencia en el edificio Dackota en las proximidades del Central Park neoyorquino y, ante este inmueble, Carolina me hizo esta fotografía.
Tras el paso de 40 años privados de las grandiosas canciones que seguro John Lennon nos hubiera regalado, Sirva este recuerdo como sencillo y particular homenaje a este monstruo de la música del siglo XX, quien, unido al no menos excepcional Paul McCartney, constituyó la pareja más fructífera en la historia de este arte.

domingo, 17 de junio de 2018

Sólo 30 años después

¡Sólo 30 años después!


Seguro que el día 21 de mayo de 1988, cuando cuatro inseparables amigos nos acercábamos a la mayoría de edad, no imaginábamos cuantas alegrías y tristezas nos ofrecería la vida. Ese sábado 21 de mayo de 1988 fue la última vez que actuamos en donde había sido nuestro local de ensayo, también nuestra casa, el salón de actos del Colegio de la ONCE en Pontevedra, en el día de su tradicional fiesta colegial.



Aquel verano de 1988 fue especial y, juntos alcanzamos muchas experiencias de la mano de la música, esa maravillosa razón que reunió nuestros caminos durante 6 hermosos años de la adolescencia e incipiente juventud.

Los cuatro Juntos en ese último verano, conocimos numerosos lugares de Galicia, enfrentamos muchos retos: nuevas canciones, la exigencia y el calor del público, ¡cómo atacaba el sueño a las 03:00 h. de la mañana y cómo te seguían pidiendo insistentemente la canción del verano cuando la luna empezaba a aburrirse de ser vista!

¡Qué lindo era instalar al atardecer el equipo y qué cansino era recogerlo cerca de la madrugada, tragando la polvareda que se había levantado en el lugar de la verbena,  esquivando a los borrachines del pueblo que querían seguir disfrutando la fiesta a su manera, siempre  rodeados de porros, petardos y botellas rotas.



Un día a finales de agosto de ese año y habiendo atendido todas nuestras actuaciones y compromisos, los cuatro amigos  nos deseábamos suerte y, con dolor, con mucho dolor, decidíamos finalizar la aventura musical y tomar caminos distintos en la vida para comenzar a descubrir cada uno su senda de futuro dándonos, en lo musical, un hasta pronto, un hasta pronto  que mucho deseábamos que sobreviniera y que trágicamente ya no llegaría.

Sólo 30 años después han pasado muchas cosas, algunas provechosas, alegres,  positivas, otras tristes, muy tristes y desgraciadas.

Con motivo del 75º aniversario del maravilloso centro educativo de la ONCE en Pontevedra, el día 26 de mayo de 2018 y con la colaboración de José Carlos, Miguel, Antonio y nuestra querida hermanita Rosa, (aquella preciosa niña que en 1986 a los cuatro amigos enamoró poniendo en el grupo su voz, su cultura musical, sensibilidad   y dulzura) y; condicionado por el corazón paralizado y con emociones difícilmente domables, ...., con mi querido amigo Paco volví a tocar en ese espacio en el que tantas veces estuve y, con los ojos mojados y con la vista nublada, retorné a escuchar las mismas voces y sonidos que antaño oía y ahora recordaba.



A la agrupación constituida para la ocasión la denominamos “Recuerdos de Saturno”, evocación de ese planeta frío, grande y enigmático que nos dio nombre artístico para un proyecto musical entre 1987 y 1988 y que ha quedado ligado imborrable a nuestra existencia. Sin duda fueron quince minutos intensos, rítmica y armónicamente fugaces y hondamente emotivos, cargados de sensaciones, emociones y sentimientos y que tuvieron como permanente epicentro la distancia geográfica con Javi y la memoria permanente de la irremediable ausencia de Armando sucedida el 10 de octubre de 1989.


Es precisamente a ellos dos a los que dedicamos este post y la música de este día, como son también a quienes más hemos añorado en esta jornada tan feliz, como digo:

¡Sólo  30 años después!




jueves, 12 de enero de 2017

Vivencias en la pérdida visual.

EXPERIENCIAS Y ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA VIVENCIA DE LA PÉRDIDA VISUAL.

Era muy pequeño cuando se me diagnosticó una retinosis pigmentaria Recesiva ligada al sexo o al cromosoma “X”. Dicha enfermedad hereditaria no constituyó sorpresa para mis padres dado que con matemática precisión se había manifestado en el 100% de los varones de mi familia, tal y como, eso sí, preveía la genética para un 50% de los casos. Por lo tanto mi madre conocía bien la realidad al haber sido su padre afectado por retinosis pigmentaria y presentarla también 3 de sus sobrinos varones hijos de la única hermana con descendencia.

En resumen, un afectado de retinosis pigmentaria  ligada al cromosoma X no puede transmitírsela a su hijo, pero todas sus hijas serán portadoras, y una portadora tiene un riesgo del 50% de tener un hijo afectado, y el mismo riesgo de tener una hija portadora como ella misma.

Se trata de una patología afortunadamente de evolución lenta, lo cual me ha permitido contar en la infancia y en la juventud con un resto visual suficiente para disfrutar de múltiples experiencias y aficiones, así como de una muy aceptable autonomía personal.

Los síntomas habituales e iniciales de mi tipología de retinosis pigmentaria fueron:

- CEGUERA NOCTURNA progresiva, que se manifiesta como una muy deficiente adaptación a la oscuridad o a los lugares poco iluminados.

- REDUCCIÓN DEL CAMPO visual, desapareciendo progresivamente la visión central y avanzando dicha pérdida gradualmente hacia la periférica, obligando a girar la cabeza para, mediante el rastreo, suplir la ausencia de campo visual y poder ver lo que hay delante. La pérdida y su progresión la podemos imaginar en un círculo central que se sitúa frente al centro del ojo y que se va haciendo más grande haciendo desaparecer de dentro a fuera la totalidad de la visión. Es muy importante y al tiempo muy peligroso para nuestra seguridad la realidad visual que conseguimos cuando tras rastrear visualmente, retenemos una imagen cerebralmente en nuestra memoria sin percibirla efectivamente en su totalidad, la cual consolidamos y, si un apartado de esta cambia en un espacio muerto de nuestro campo visual, no somos conscientes de ello y podemos tropezar. Además cuando hemos conocido un espacio muy bien y lo hemos visto o reconocido en el pasado remoto o inmediato, muchas veces creemos seguir viéndolo igual. Yo tengo la irracional máxima de que veo mejor donde conozco que donde no conozco y, esa confianza o seguridad excesiva, muchas veces es origen de peligro.

- DESLUMBRAMIENTOS, teniendo muchas dificultades cuando hay contrastes al unísono muy altos de luz y sombra. El deslumbramiento me resulta más intolerable a medida que pierdo la visión funcional.

- Radical pérdida de la agudeza visual, cesando muy pronto la capacidad de leer o distinguir caras a corta/media distancia, contar dedos a más de 3 metros, .... En mi caso estos efectos surgieron hacia los 10 años de edad.

- Dificultad progresiva en discriminar los colores y necesidad de un buen contraste para apreciar las imágenes. A los 15 años perdí la inquietud por tratar de ver fotografías y la recuperé hacia los 30 al verlas en pantallas de TV. Esta afición por causa de la disminución visual la volví a perder a los 40.

Hasta los 6 años, viviendo en Vilagarcía de Arousa, provincia de Pontevedra, asistí a escuelas ordinarias donde, no ausente de dificultades, mi baja agudeza visual me permitía leer caracteres gráficos ampliados y muy bien marcados para tener el mayor contraste.

En el mes de mayo de 1974, cuando alcanzaba 6 años de edad, mis padres me afiliaron a la ONCE, proceso que se gestionó en la Agencia que esta Institución tenía en dicha población.

La condición de afiliado a la ONCE me abrió la puerta a la única salida que en aquellos años había para un discapacitado visual que quisiese estudiar con garantías de adecuada atención docente la educación obligatoria. Esta solución era matricularse en uno de los 4 colegios específicos para niños ciegos que la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) tenía en aquel tiempo en España.
 Afortunadamente uno de estos 4 colegios se hallaba a 25 Km De mi casa en Pontevedra, lo cual me permitió no tener que alejarme de mi familia, dado que las otras alternativas se encontraban en Madrid, Alicante y Sevilla, por lo que frente a otros niños del territorio español he de reconocer, ¡tuve muchísima suerte!

Si bien en los primeros años conservaba aún buena capacidad visual para desarrollar actividades de juego infantil, autonomía personal, deambular por espacios desconocidos y participar en actividades deportivas las cuales me apasionaban, tras el ingreso en el colegio de ciegos aprendí durante los 3 primeros meses el código de lecto-escritura Braille, el cual ya me acompañó de por vida, siendo el principal medio que pude tener en mis diferentes etapas educativas para acceder a la información, al estudio y a la expresión escrita.

Allí también, por imitación inicialmente, adquirí en exceso la utilización de técnicas de adaptación a la total falta de visión, que ponía en práctica para la búsqueda de objetos caídos o de reconocimiento táctil de elementos y espacios. Estas habilidades que inicialmente no le gustaban nada a mi padre al considerar que no utilizaba suficientemente el resto que aún conservaba, con el tiempo y la progresiva pérdida visual,  me resultaron de elevado provecho.
 Las personas con discapacidad visual debemos incrementar la percepción de los demás sentidos, especialmente  del oído, el tacto y el olfato. Seguro las personas con visión normal en su vida cotidiana no perciben algunos estímulos mediante estos tres sentidos dado que la vista tiene un efecto anulador.
Hace unos años un representante vecinal que hacía una ruta experimental con un antifaz en un momento en el que llovía, me decía que nunca había sido consciente del ruido que hacen las gotas de agua en el paraguas. En mi caso, la ausencia de este sonido es lo que me advierte que debo cerrarlo.

Junto a las disciplinas propias a la entonces vigente Educación General Básica en España, en el colegio de ciegos de Pontevedra adquirí conocimientos ampliamente útiles como fueron: aprender a escribir en teclado Qwerty, disfrutar y relacionarme con y a través de la música y la práctica de múltiples modalidades deportivas, con lo mucho que ello aporta en la autonomía personal y la relación social con semejantes. También aprendí a querer y a conocer mejor la ONCE, sus valores, sus principios, su historia,  a sus integrantes y las necesidades que con ellos compartía y me identificaban.

A los 15 años dejé el colegio específico para comenzar a estudiar bachillerato en un instituto de la misma ciudad. Este fue un proceso muy áspero dado que me encontré en un entorno que, pese a su gran voluntad de colaboración con mis necesidades, desconocía los medios y las soluciones para sortearlas, por lo que, dificultado por la adolescente vergüenza, (mi discapacidad visual la sabía y podía disimular aún en muchos contextos), debí liderar yo el proceso de formación necesaria para mi integración escolar. A continuación cursé la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela habiendo alcanzado importante autonomía personal en el estudio y en la gestión de mis necesidades específicas. No obstante, en todo este tiempo tuve gran ayuda de personas que me leían textos, especialmente dentro de la familia más próxima, así como compañeros extraordinarios que se coordinaban conmigo para que mediante la entrega de sus apuntes o la lectura de éstos en voz alta con mi presencia y con grabadora encendida, fueran fuente de nacimiento o transferencia de contenidos lectivos.

Durante los 9 años que transcurrieron durante este proceso, en el contenido académico no sufrí merma por la importante pérdida visual que sin duda se produjo, dado que mi método de estudio consolidado no requería el uso de la vista, apoyándome en el Braille como sistema de lecto-escritura, las adaptaciones en relieve y el uso de audio-libros.

Agradezco que a partir del penúltimo curso de carrera pude tener un anotador digital denominado Eureca, de fabricación australiana y que tenía una voz sintética que era casi ininteligible al principio. Este recurso me permitió una gran autonomía de estudio y una atención en clase más activa al tener que tomar yo mis propios apuntes. Este paso, también satisfactorio e integrador, consiguió una importante mejoría en mis calificaciones en los últimos dos años de carrera.

En estos años se produjeron cambios visuales importantes en mis capacidades al dejar de ser apto para andar con precaución en bicicleta. También comencé a tener dificultades importantes para practicar el fútbol que era mi deporte predilecto así como comencé a no poder desplazarme con soltura en espacios desconocidos sin contar con la luz solar.

Si bien no sabía o quería apreciar la pérdida visual que se producía, comencé a tratar de memorizar año a año lo que alcanzaba a ver o a hacer. En concreto recuerdo tratar de recordar mis límites visuales identificando elementos lejanos en la playa de As Sinas en Vilanova de Arousa, la cual frecuentaba todos los veranos con mis padres, lo cual me permitió acreditar la reducción progresiva del funcionamiento de las células foto receptoras de la retina.

En aquella época cuando me hallaba estudiando en Santiago de Compostela, ciudad con alto flujo de paseantes en las calles y plazas, tenía importante dificultad para caminar con la rapidez que a mí me gustaba y compatibilizar dicha marcha con la gente que se cruzaba o se situaba fuera de mi campo visual, especialmente cuando el suelo estaba mojado y por ello padecía un mayor deslumbramiento. Para superar esta situación, desarrollé la picardía de identificar a alguien que fuese en mi dirección y, con la discreción suficiente, tratar de seguir su camino. Similar estrategia utilizo actualmente en aceras oscuras y con mayor margen de distancia precedido por algún viandante cuyos pasos sean bien percibidos auditivamente. Subrayar en este punto que es preferible caminar siempre por nuestra derecha, por lo que seguir referentes que caminen por su izquierda es peligroso dado que, o bien nos situamos fuera del camino correcto o, si no aflojamos la marcha, encontramos el flujo de peatones en contra, por lo que siempre ante esta circunstancia conviene dejar la máxima distancia para que el transeúnte que viene en dirección contraria tenga espacio para corregir su lado.

Es curioso pero en la actualidad, con mucho menor resto visual, en ocasiones el perfume o el hecho de ir fumando quien me precede en una acera, me proporciona orientación olfativa. No es para nada despreciable la altísima información que el olfato presta en la orientación espacial cuando se carece de vista. Caminando por una calle podemos detectar establecimientos comerciales mediante este sentido y con ello conocer el punto en el que nos hallamos en una ruta habitual, todo ello porque una ferretería, una tienda de ropa, una farmacia o una pescadería tienen aromas muy distintos. También nos puede advertir del peligro de resbalar el olor de un suelo recién fregado.

No sé si se trata de una leyenda o tiene valor científico probado, pero siempre escuché que los brotes significativos de empeoramiento en mi patología, momentos de máxima variación visual, suceden durante la década de los veinte y en la de los 40 años de edad. Creo que dicha afirmación anticipa la realidad que yo he vivido.

En los procesos de pérdida visual hay dos tiempos de apreciable dificultad personal y social, especialmente condicionados por los entornos más próximos. Estos son: el uso del Braille como sistema lecto-escritor y el uso del bastón blanco, este último en sus funciones progresivas, compatibles y complementarias de identificar al sujeto que lo lleva y protegerlo/guiarlo.

Todas las personas que no tienen una capacidad adecuada de lectura en soporte tinta, tanto en velocidad lectora como en resistencia, de no conocer también el código Braille tienen gran riesgo de rozar el analfabetismo funcional, si  no cuentan con éste como medio alternativo, compatible y complementario. Sin duda en el estudio debemos optar por el sistema más favorable y rentable cuando se dispone de alternativas, por lo que unas veces seremos más eficientes escribiendo en tinta o en Braille, leyendo en los sistemas referidos o en un ordenador o con una voz natural. Por ello cuantas más puertas tengamos para abrir más fácil será abordar un proceso de comunicación en las distintas circunstancias que debamos emprender.

La primera vez que tomé un bastón y realicé un recorrido largo, descubrí en él, además de la incomodidad de llevar un brazo ocupado y ser consciente que en gran parte del recorrido todavía no me resultaba su uso imprescindible, la consecuencia que quien se chocaba conmigo pasaba a pedirme perdón y no a recriminarme o a mostrarse incómodo por el tropiezo. Además portar bastón te garantiza que los peligros o apuros inminentes suelen ser advertidos por terceros que aprecian esta situación, siendo esto último muy importante para la seguridad personal propia y ajena, dado que en ocasiones también podemos producir daños a terceros.

Por ello afirmo contundentemente que es un error no afrontar con decisión máxima y compromiso firme estos dos momentos. Seguro nos ayudarán de modo determinante en nuestro futuro.

Es muy importante transmitir socialmente la dificultad que se tiene y expresar los límites que podemos sufrir en cada momento, lo cual hay que indicar también no es nada fácil. En las primeras semanas estudiando 1º de Derecho en Santiago de Compostela, recuerdo como un día dos compañeras que se sentaban cerca de mí en algunas ocasiones, me dijeron que en un momento anterior a conocer que yo tenía grandes problemas visuales, me habían considerado o raro o mal educado. La causa es que mi afabilidad con ellas en clase en el contacto personal no guardaba correlación con otros momentos cuando nos cruzábamos en los pasillos o en la calle donde no las saludaba. ¡Nunca me volvió a pasar esta circunstancia dado que aprendí a advertir mi discapacidad desde el primer momento!

Es siempre buena estrategia para ser ayudado una buena dosis de humildad, la arrogancia y la soberbia puede ser enemigas voraces de la solidaridad y empatía por parte de terceros.

A los ciegos hay muchas cosas que nos llevan más tiempo hacer, lo cual nunca debe ser considerado como imposibilidad o que los demás deben efectuarlas por nosotros. Este particular tiene mucha importancia en la niñez donde habitualmente los padres solemos ser actores de una excesiva sobreprotección. Otra cuestión relacionada con el tiempo y con la seguridad de máxima importancia para una persona ciega, es el orden estricto, tanto personal como de las personas que comparten el hogar. ¡Se pierde muchísimo tiempo en resolver el caos y los descuidos propios y ajenos!

Hace algunos años leí una cita de Jorge Luis Borges:

“La ceguera gradual no es cosa trágica, es como un largo atardecer de verano”

Hoy ya hago mía esa frase no sólo con relación a su significado psíquico, también respecto a su efecto físico. En la actualidad en la segunda parte de la década de los 40, predominan en mi discernimiento de la paleta de colores, la sensación de visión de tonalidades amarillas, rosas, naranjas, ocres, doradas, ... No obstante con los ojos cerrados sigo imaginando una adecuada combinación de colores físicos aunque ya hayan pasado varios años sin poder reconfirmarlo sensorialmente.

Afortunadamente en la actualidad vivimos una explosión de sensibilidad social y política hacia la accesibilidad de los entornos urbanos. Lamentablemente en todo este proceso no se atiende tanto a los discapacitados sensoriales e intelectuales como a los discapacitados físicos, dado que erradamente en muchos gestores de la cosa pública, existe la identificación de accesibilidad con la denominada barrera arquitectónica y con las sillas de ruedas.

Por ello en nuestras ciudades han desaparecido los pequeños escalones y para la discapacidad visual se han implantado cambios de textura en las aceras con distintos sistemas que, gracias al tacto podal que nos trasmiten las suelas de nuestros zapatos y a la información del bastón blanco, nos permiten reconocer los puntos de cruce, pero no se logra consolidar una instalación universal bien regulada y mantenida de semáforos acústicos que minimicen el siempre heroico acto de cruzar una vía urbana a ciegas.

También ha habido un amable fenómeno de ampliación de aceras que paralelamente han consolidado un mayor desorden e invasión de estas por parte de elementos como mobiliario urbano, vehículos estacionados en ellas, terrazas de bares y cafeterías de incierta autorización administrativa, jardineras y una larga lista de ejemplos, que especialmente obstaculizan las líneas de las fachadas de los edificios o los pequeños bordillos de interior de las aceras que sirven como segura guía y referencia al bastón del peatón ciego. También es curioso que la iluminación en las ciudades actualmente se destina más a embellecer los entornos y a no contaminar la panorámica de las estrellas que a alumbrar a los ciudadanos y proporcionarle confort y seguridad. En muchas ocasiones se agradece más la iluminación de los establecimientos comerciales que la del propio alumbrado público. Creo que algo está fallando en este sentido.

En los centros oficiales con atención al público, oficinas de correos, centros de salud, ..., proliferan pantallas informativas que a los ciegos nos hacen ser víctimas de desinformación. Al tiempo y como contraste es de felicitar y agradecer las iniciativas del transporte en ferrocarril y en avión ante la implantación del servicio de una persona de acompañamiento.

Es precisa una mayor concienciación y comportamiento cívico por parte de los dueños de mascotas en las ciudades. En una ocasión al impartir una charla en un centro educativo un alumno me preguntaba si pisaba muchas cacas de perro. Yo le respondí que pisaba matemáticamente todas las que el no, por lo que, cuando al caminar apartase su pie de un excremento, se acordara de mi.

También el progreso en la deseable eliminación del ruido de los coches nos está trayendo una sustancial situación de peligro con los denominados vehículos silenciosos. Es un gran riesgo no poder percibir acústicamente su presencia, por lo que será necesario que pronto cuenten con un elemento sonoro de identificación y advertencia.

Considero no obstante que hemos avanzado muchísimo y estamos dentro del camino de consolidar una apreciable normalización e inclusión de todos los colectivos desfavorecidos en nuestras sociedades de presente y de futuro. Voluntad social pública entiendo que a nadie le falta; en todo caso apuesto personalmente por la formación decidida en los centros académicos, destinada a los más jóvenes y la implantación de la asignatura de accesibilidad y diseño universal en muchas de las carreras universitarias y estudios de formación profesional dirigidos al trabajo directo con las personas o con la construcción y elaboración de espacios y elementos de su vida cotidiana.

La accesibilidad y el diseño universal, tarde o temprano:

¡¡Es cosa de todos y para todos!!

viernes, 18 de diciembre de 2015

En tus manos

Compuse la música de la canción “En tus manos” en 1990 y como muchas de aquellas inquietudes de juventud quedó finalizada sin llegar a ser grabada ni interpretada.

Tras la experiencia del trabajo “Amigo dame fuerza al caminar”, canción finalizada el pasado año 2014 con motivo del XXV aniversario del fallecimiento de mi inolvidable amigo Armando Fernández Carracelas, (también compuesta en aquella época), reviví la inquietud de mantener viva la llama de la música activa en el pequeño espacio de mi vida personal que a dicho fin puedo destinar.

Para realizar este proyecto me ayudaron activamente Antonio Villanueva, quien además de colaborar con eficacia en la nueva letra de la canción, grabó guitarras, bajo, así como se encargó de la mezcla y producción, siendo además el causante de muchos de sus arreglos y mi querida Marta González Quintana con quien tuve la oportunidad de trabajar en el ámbito profesional durante 4 años y quien  aportó algunas variaciones sobre el estribillo inicial así como puso en primera línea de la canción su extraordinaria voz.

¡Miguel González es un batería de lujo! La precisión de su ejecución musical y las nuevas formas rítmicas que añadió consiguieron una mayor ligereza a la balada.

Laura Villanueva, hija de Antonio a quien el arte de la música le viene dado por estirpe,  puso con frescura su acordeón en el solo que se encuentra tras el segundo estribillo.

Fueron mi mujer Marián Lorenzo y mis hijos José Angel y Elena quienes protagonizaron el reportaje visual que acompaña a la canción, la primera dejando testimonio de su afición a la fotografía y los segundos compartiendo su nativa ilusión.

Roberto Baquero nuevamente puso sus conocimientos informáticos a disposición del proyecto para realizar el montaje audiovisual final.

El hecho de colaborar Marta en esta canción, me orientó a que su letra versara sobre la atención educativa de los niños ciegos, por lo que el texto y sincronizada mente la presentación visual, recogen múltiples situaciones cotidianas en las que, por medio de las manos, las personas ciegas podemos canalizar, desde lo particular a lo general, el conocimiento de los objetos.

Letra de la canción:

En tus manos

In your hands

Dedicada:
Para todos los educadores de los niños ciegos del mundo
For all the blind children´s teachers in the world
.........

En tus manos encuentro,
una forma de sentir y aprender.
En tus dedos la imagen,
que construyes yo la veo nacer.
Una nube en el aire,
aparece sólo cuando tú estás.
Cuando siento al tiempo esperar.

A tu lado descubro,
un trabajo que, no quiere ser.
A tu lado contenta,
yo te veo escribir y leer.
Una nube que escucha,
cada nota y, cada color,
se moldea delante de mi voz.

Y descubro la magia,
de unas manos que quieren aprender.
Y descubres un mundo,
que te ayuda como tú-a-él también.
Una idea en tus manos,
un camino que no se detendrá,
una meta a la que llegarás.

herramientas del tacto,
con las que puedes escribir y leer.
Defendiendo en un plano,
 El lugar por donde te vas a mover.
me gusta verte jugando,
controlando siempre a tu alrededor,
con un sexto sentido observador.

El relieve de un libro,
Son palabras de hoy, mañana y ayer.
Mariposas de tela,
en un río de cartón es un pez.
De algodón son las nubes,
que Ocultan a un botón que es el sol,
Con tus dedos descubres el color.

Contigo siento la magia,
veo como no dejas de crecer.
Entre voces y luces,
yo te escucho y te siento aprender.
Ambos vemos futuro,
recorremos el camino a la par.
Ambos somos uno, somos más.

Contigo siento la magia,
veo como no dejas de crecer.
Entre voces y luces,
yo te escucho y te siento aprender.
Ambos vemos futuro,
recorremos el camino a la par.
Ambos somos uno, somos más,
Ambos somos uno, somos más,
Ambos somos uno, somos más.
.........

Canción original de: José Angel Abraldes Rodeyro

Con arreglos de: Marta González Quintana y Antonio Villanueva Aréa

Voz solista: Marta González Quintana

Guitarras y bajo: Antonio Villanueva Aréa

Batería: Miguel González González

Acordeón: Laura Villanueva Rodríguez

Piano y teclados: José Angel Abraldes Rodeyro

Grabación, mezcla y producción: Antonio Villanueva Aréa

Fotografía: Marián Lorenzo Prego

Montaje audiovisual: Roberto Baquero Pérez

Con el singular agradecimiento a José Angel y a Elena por prestarnos sus pequeñas manos y haber
querido compartir también con nosotros este proyecto.

Nuestro admirado reconocimiento a la ONCE por la elaboración de recursos específicos que contribuyen a favorecer la inclusión de los niños ciegos en la educación y en el juego.

A continuación puedes ver el vídeo de la canción:



Vídeo: https://youtu.be/yxoNjdqUy7s

viernes, 14 de agosto de 2015

4 años en el Instituto Valle Inclán de Pontevedra.

Un día de comienzos del mes de octubre de 1984, sintiendo en la piel los coletazos de un temporal que había visitado la tierra gallega y que fue bautizado como “Hortensia”, junto a algunos vecinos de mi misma edad, me dirigía hacia el instituto Valle Inclán de Pontevedra, donde comenzaría mis estudios de Bachillerato.


¡Era un reto incorporarme en aquellos años a un centro integrado escolarmente tras haber cursado 9 años en el mejor colegio específico para niños ciegos del mundo!

Imagen con una vista parcial de la fachada principal del Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Pontevedra.

Los primeros días, aún muy desorientado, pude tener experiencias muy distintas que aún recuerdo y, si bien mi resto visual en aquel tiempo era muy superior al que ahora conservo, casi todos aquellos momentos y todas las sensaciones vividas las relaciono con texturas, olores, sonidos,..., muchas de ellas en aquellas pobladas aulas que contrastaban mi experiencia de no haber compartido clase con más de 10 compañeros en mi anterior centro académico especializado en la enseñanza de niños ciegos.

En la imagen la fachada principal del Instituto Valle Inclán en Pontevedra.

En mi memoria sensorial se conservan aromas distintos para mí en aquellos días, como era el propio a las gomas de borrar, las tintas que impregnaban libros, cuadernos y cartulinas, los barnices de aquellas imponentes puertas y contras que cerraban las aulas, quizás aún frescos por haber sido adecentadas en el pasado inmediato, ... La realidad de convivir con 40 compañeros en cada aula quienes en nuestra adolescencia y a primera hora de la mañana nos mostrábamos ricos aromas de moda en aquellos años.

El encerado y las tizas eran elementos extraños para mí, dado que se trata de un recurso absurdo en un colegio de ciegos. No obstante me fue muy útil el uso del polvillo de la tiza para la lectura braille en textos reproducidos en láminas de plástico, el cual adhería a mis dedos índices facilitándome suavizar el rozamiento incómodo bajo mi piel que me frenaba al leer por largo tiempo en braille, sobre aquel material distinto al papel tradicional, siempre mucho más agradable.

También viví mucho más mi ciudad, las sensaciones fantásticas que producía caminarla las mañanas y las tardes de los días lectivos respirando su actividad y escuchando la banda sonora de la acción de sus gentes. Hasta entonces yo participaba de la educación intensa matinal y vespertina como mediopensionista en un centro de internado que me ocultaba este nuevo paisaje diario y a donde no llegaba en otoño el olor de las castañas que eran asadas en los hornos con forma de tren y promocionadas mediante el repique de sus campanas.


En la imagen la fachada lateral del Instituto Valle Inclán en Pontevedra.

Me agradaba el magnífico entorno que abriga y rodea al inmueble del Instituto Valle Inclán, el sonido y la textura que percibía en su suelo al caminar, ... Sus espacios verdes y arbolados me siguen resultando hoy un lugar mágico.

Así transcurrieron en aquel vetusto edificio de techos altos, piedras desnudas, señorial acceso y sombrío paraninfo, ..., 4 especiales años de mi vida.

25 años después, gracias a una preciosa iniciativa que nos hizo coincidir en una emotiva cena, pude reencontrarme con muchos de mis viejos compañeros y amigos y con ello lograr que revivieran todos aquellos recuerdos y experiencias.

Siempre he procurado ponerle música a lo que más aprecio y, ¡esta etapa vivida lo merece!

De esta inquietud surge “Mañana te veo en el Valle Inclán”, canción con la que, tras ya haber transcurrido un cuarto de siglo, pretendo recordar mis vivencias y con ello, también rememorar alguna con las que seguro también se identificarán muchos de mis viejos compañeros y amigos.

¡Espero que os guste y que algún día la podamos cantar a coro!


Mañana te veo en el Valle Inclán.

Estrofa 1:

Transcurre el mes de octubre,
un nuevo curso empieza
la lluvia se desliza por mi piel,

Aromas de una clase,
el suave tacto de las tizas,
muchas voces se escuchan a la vez.

Escaleras de madera,
sus puertas imponentes,
biblioteca, un gimnasio y su bar.

Hojas secas en el suelo,
el olor de las castañas,
tras el 13 de diciembre es navidad.

Estribillo:

Muchos años han pasado y aquí estoy,
recordando experiencias y amistad,
un paseo en las palmeras,
ofreciéndonos la mano,
mañana te veo en el Valle Inclán.

Estrofa 2:

El frío en mi rostro,
invierno en Pontevedra,
o Antroido, su verbena, Ravachol.

El curso se hace duro,
bibliotecas ocupadas,
cómo siento palpitar mi corazón.

Olor a primavera,
el tacto de la hierba,
en la alameda ya acompaña el calor,

Llegó el fin de curso,
el verano que ya empieza,
Sanxenxo, Aguete y Major.

Estribillo:

Muchos años han pasado y aquí estoy,
recordando experiencias y amistad,
un paseo en las palmeras,
ofreciéndonos la mano,
mañana te veo en el Valle Inclán.

Muchos años han pasado y aquí estoy,
recordando experiencias y amistad,
un paseo junto al río,
ofreciéndonos la mano,
mañana te veo en el Valle Inclán.

Muchos años han pasado y aquí estoy,
recordando experiencias y amistad,
un paseo en la Herrería,
ofreciéndonos la mano,
mañana te veo en el Valle Inclán,
mañana te veo en el Valle Inclán,
mañana te veo en el Valle Inclán.

Finalizo agradeciendo a Marián su ayuda realizando las fotos que se insertan en el audiovisual y sus coros en las últimas vueltas del estribillo. También a Roberto por su esencial participación en el montaje fusionando con la canción textos e imágenes con excelente maestría.

Video


sábado, 16 de mayo de 2015

Contar no es comunicar.

Contar no es comunicar:

La comunicación es uno de los procesos más complejos y que mayor sistematización y organización precisan, también generosidad y lealtad, ya que en múltiples ocasiones se canaliza mediante medios alternativos, faltos de rigor y condicionados por una preocupante espontaneidad, como en otros momentos, con inteligencia medioplacista, se practica su interrupción, falsamente entendida como fuente de empoderamiento.

Sin pretender entrar en los procesos técnicos de la comunicación, múltiples fuentes hay para conocerlos con detalle, sí quiero referirme en este breve post a una realidad que me preocupa: La eficacia real de la comunicación.

Actualmente los medios para informar son crecientes y todos los utilizamos con asiduidad. Así en nuestro entorno particular enviamos SMS, WhatsApp, e-Mail, mensajes de voz, messenger, ...; utilizamos las redes sociales para mantenernos en contacto, ..., es decir, contamos muchas cosas tendiendo cada vez más a convertir el contenido de nuestra información en una mera mercancía despersonalizada que viaja sin límite de fronteras y sin trabas de aranceles, además en muchas ocasiones distorsionando y distrayendo al receptor.

¡Contamos y compartimos muchas informaciones pero posiblemente no llegamos a comunicarnos bien!

Por otro lado, la inmediatez propia inherente a estos procesos y mecanismos, genera una doble tensión, la de informar rápido para el emisor y la de estar puntualmente informado para el receptor, con lo que el apresuramiento puede llegar a degradar la calidad del mensaje.

Esta situación cotidiana estaría teniendo efectos perniciosos al contagiarse a otros ámbitos de información oficial, donde las administraciones, empresas u organizaciones podrían acabar pagando un alto precio por absorber esta frenética costumbre de resultado impreciso.

Me defino como un acérrimo defensor del uso racional de las nuevas tecnologías y de que estas sean de manera organizada eficaces herramientas para facilitar procesos eficientes de comunicación, debate y permanente conectividad, no obstante es preciso que las alimentemos de la generosidad, pureza y cercanía inherentes a la comunicación tradicional y verbal. Sólo así garantizaremos el éxito de la información.

“¿Qué hacen? , preguntó un día un caminante a tres trabajadores que estaban parados al lado de un edificio en construcción. El primer trabajador que parecía exhausto, contestó, “estoy picando piedra.”   El segundo contestó, “trabajo para ganarme la vida.” El tercer trabajador, que cantaba mientras trabajaba, dijo, “¡estoy construyendo una catedral!”

Analizando esta breve referencia podríamos obtener pronta conclusión en que el problema es de actitud de los operarios. No obstante su causa podría sustentarse en su desinformación.

¡Si el valor no es percibido, no hay aportación!

Finalizo destacando algo fundamental en la información:
“comunicar también es escuchar”

¿Te lo crees?

viernes, 2 de enero de 2015

Los mitos artúricos y su aplicación en la teoría del liderazgo y en la dirección de los recursos humanos.

Nunca he sido aficionado a la mitología ni a la literatura céltica o caballeresca, no obstante hace un tiempo leí con curiosidad algunos artículos sobre el ampliamente estudiado fenómeno del Rey Arturo, descubriendo en él y en aquellos símbolos que lo rodearon algunos valores que bien pueden ser metafóricamente importados en aspectos básicos propios al manual de mínimos necesario en el ejercicio del liderazgo y de la dirección de recursos humanos.


Como mito el Rey Arturo ha pasado a la iconografía popular como sinónimo de inteligencia, honor y lealtad. El mejor Rey de la guerra y de la paz. Su espada Excalibur como un símbolo del poder legítimo. Su capital Camelot como un lugar idílico de igualdad, justicia y paz. El hecho de que el Rey Arturo y sus caballeros se reunieran en torno a una mesa redonda, parece indicar que Arturo era, de acuerdo a la expresión latina, un “primus inter pares”, que viene a traducirse como “el Primero entre iguales”. El santo Grial bien podría ser el porqué de las cosas, el origen y el fin.


Así y por este orden me vienen a la mente, como si estuviese bajo la fresca violencia de los chorros de una catarata, algunos conceptos que quiero compartir:


Con base en el Rey Arturo:


1- La autoridad del líder o del mando como sinónimo de aptitud, profundo conocimiento del puesto, formación, trayectoria histórica y/o académica y experiencia, así como la consiguiente admiración y consideración por él, desde la organización y el equipo más próximo.


2- Fidelidad y lealtad a los referentes institucionales, empresariales y a las personas, predicando con claridad con su ejemplo y fomentando el sentimiento de orgullo de pertenencia e identificación con los valores y fines de la organización.


3- La asertividad y la empatía, tan necesarias para ser reconocidos sus irrenunciables valores humanos, cohesionando con ello al grupo de referencia defendiendo su unidad y respetando y optimizando sus diferencias.


4- La enérgica autoridad produciendo respeto pero nunca miedo. Contagiando pero nunca imponiendo. La pasión en los principios y el discurso y la capacidad de decisión, con espacios previos para el estudio, sin que ello contribuya a demorar la resolución valiente de los problemas o conflictos desechando la temible parálisis por análisis.


Con base en Excalibur:


5- La pureza de su credibilidad, justicia y la legitimidad en su origen y evolución imprescindible para adquirir merecido reconocimiento y respeto.


6- La fortaleza y la conveniente sensibilidad. La necesaria honestidad en la acción profesional y el reconocimiento por su entorno, acompañada por la siempre aconsejable sencillez y humildad, también traducida en capacidad de escucha activa y aceptación de la crítica como indiscutible virtud de aprendizaje permanente. La sincera aceptación del error propio y su instrumentalización como oportunidad de mejora y crecimiento.


7- El eficaz uso de la estrategia de comunicación desde el puesto de dirección, con método, estructura contrastada y con permanente oportunidad de retroalimentación. Ofreciendo instrucciones y órdenes precisas orientadas siempre en la dirección correcta. Priorizando a la elocuencia y oratoria innecesaria, la emisión de un mensaje nítido y acreditando su recepción y entendimiento.


8- La capacidad de respetar y siempre ser respetado. La fuerza de defender y también siempre ser defendido.


Con base en Camelot:


9- La creación de un espacio socialmente confortable para el individuo y el grupo, con identidad corporativa y con respeto a la personalidad de sus miembros.


10- La creación de un medio social de cohesión, respeto, agradecimiento y reconocimiento. Dominando el espacio y conociendo a las personas que lo ocupan con objeto de lograr su mayor eficiencia en su puesto.


Con base en la mesa redonda:


11- Con un espacio circular en el que no se marcan diferencias, como el mejor entorno para poner las bases de la inteligencia colectiva. Para de igual a igual transmitir sincera comunicación y realizar activa escucha. Expresando proximidad a un centro geográfico equidistante que simboliza el objetivo común.


12- Para ejercer horizontalmente el liderazgo desde el reconocimiento y la admiración.


13- Proporcionando un espacio adecuado para fomentar la actitud participativa, el apoyo mutuo, la confianza recíproca y la lealtad al proyecto.


14- Para simbolizar el orden y la cohesión, el compromiso y la determinación., la lealtad a la palabra dada y la unidad del equipo.


Con base en el Santo Grial:


15- Desde un punto de vista colectivo y social podría significar metas y fines de la organización, el respeto a su trayectoria y origen y la defensa de sus principios y valores éticos.


16- En una esfera personal del individuo, el deber vital de respeto y compromiso con antecesores, obligación social e individual coadyuvando generosamente a crear un mundo mejor, con los seres queridos y la noble acción de legar un futuro superior para los descendientes.




domingo, 14 de diciembre de 2014

Cierra "La Tienda de Clara Art-Grill" en Pontevedra.

Hace década y media en Pontevedra nació una idea empresarial con duende,”La Tienda de Clara” que mi amigo y compañero Rafael Pereira Currás junto a su mujer Beatriz Lage hicieron cristalizar en la hermosa Praza do Teucro.

Tras ella vinieron nuevos negocios bajo este nombre. Siempre con innovadoras y creativas ideas que complementariamente fueron punta de lanza, contribuyendo a refrescar el aletargamiento de muchos bares de la ciudad huérfanos de creatividad y que como tapa no sabían servir nada más allá de unas aceitunas o unas tristes patatas fritas.

Sin duda el local más emblemático de esta firma fue “La Tienda de Clara Art-Grill” de la Calle Augusto García Sánchez, en donde se ofrecían, en un establecimiento con cuatro imaginativas y cuidadas atmósferas, diversos servicios de restauración de notable calidad, allí encontramos una de las terrazas más agradables de la ciudad, que favoreció la afluencia de gente a una zona que tristemente estaba destinada al paso hacia las calles más céntricas.

Hace unas semanas en nuestro diario digital Pontevedra Viva leía que “La Tienda de Clara Art-Grill” era precintada a causa de una denuncia vecinal por exceso de ruido. Lamento mucho que ello se haya producido y seguro, mi pesar es compartido por miles de pontevedreses que gustaban de recibir servicios de restauración en este establecimiento, todo ello sin ser conscientes ni testigos de ser causa de un fatídico exceso de molestias acústicas a terceros.

Quiero suponer que se trata de una situación tristemente aislada que en esta ocasión perjudica y mucho a un empresario innovador, creativo y valiente, y a un grupo de empleados de notable profesionalidad que pierden su puesto de trabajo, dado que con la causa utilizada para la denuncia, probablemente serían gran parte de los establecimientos de esta índole clausurados si se generalizaran comportamientos de intransigencia desmedida por parte de los vecinos más próximos.

Finalizo deseando a los propietarios de “La Tienda de Clara” que hallen una suerte difícil de encontrar en los tiempos que vivimos, que sigan siendo ejemplo de iniciativas para hacer de esta ciudad una urbe más humana y moderna, manifestando mi propósito de acentuar mi fidelidad como su cliente en el resto de sus establecimientos.

jueves, 2 de octubre de 2014

Recuerdos inolvidables de Armando Fernández Carracelas.

Recuerdos inolvidables de Armando Fernández Carracelas.

02/12/1970 – 10/10/1989.


¡Hace más de 38 años y lo recuerdo como si fuera ayer!


Era un día soleado y entre los columpios del parque del Colegio SANTIAGO Apóstol de la ONCE en Pontevedra, algunos niños vestidos con el mandilón de rigor propio al internado en el que residíamos, estábamos merendando y tratando de jugar en los columpios con la importante dificultad de no disponer de la mano ocupada con nuestro bocadillo, cuando un nuevo compañero, con unas gafas negras y opacas que, con elevada frecuencia salían despedidas de su cara como consecuencia de su gran inquietud y, con una edad algo inferior que los presentes, pues rondábamos ya los 7 años, irrumpía con notable celeridad en nuestro corro infantil con una actividad verdaderamente inusitada.


Gracias a la conservación de algunos recuerdos, apostaría a que este día fue el 03/03/1976, cuando con 5 años Armando, vecino de Marín y ciego total desde su nacimiento, se incorporaba en régimen mediopensionista como un alumno más al popularmente conocido como colegio de ciegos de Pontevedra.


En la imagen Armando aparece riéndose con Francisco Pérez Maneiro y con José Vicente González del Rincón.


Fueron muchos los años que compartimos con Armando, a quien nos dirigíamos por su nombre de guerra, su segundo apellido (Carracelas) también seudónimo que se llegó a identificar en el colegio como sinónimo de inquietud e intensa actividad.


Desde pequeño y junto a su lógica e irresistible necesidad de explorar con sus manos todo lo que lo rodeaba, con el ánimo irrefrenable de saber y conocer, manifestó principalmente dos extraordinarias virtudes por las que, sin duda alguna, permanece en un espacio privilegiado de la memoria de quienes tuvimos la oportunidad de convivir con él.


De una parte y a pesar de ser ciego de nacimiento, Carracelas tenía una capacidad de orientación sobrehumana, sin duda la mejor que he conocido. En este punto eran dignas de admiración sus estrategias de movilidad y control espacial con un tacto corporal y especialmente facial prodigioso, con la que detectaba las Corrientes de aire, así como su frecuente táctica de caminar con llaves o cascabeles colgados, lo que le proporcionaba una asombrosa destreza en su orientación acústico-espacial. Como consecuencia de ello y sin haber sido demasiado aficionado al deporte, poseía unas excepcionales facultades psicomotrices también para esta disciplina.


En la imagen Armando realizando una prueba deportiva en el Estadio de la Juventud en Pontevedra.


Ante sus vertiginosos desplazamientos, ¡cruzarlo en un pasillo o en una escalera del colegio constituía para cualquier escolar un momento de riesgo!


Lo recuerdo en su adolescencia y juventud, sin ser ajeno a la temeridad, caminando sólo, con esbelta elegancia por Marín y Pontevedra, despreciando el auxilio de un bastón blanco. Este hecho admirable, se empequeñecía cuando andaba en bicicleta con soltura en las instalaciones de nuestro colegio. Nunca pude entender cómo tras una recta de unos 100 metros sobre dos ruedas giraba a la derecha junto a una red metálica que no podría nunca mitigarle la corriente de aire y con ello proporcionarle información de tacto corporal.







 Fotografía del Grupo Saturno en 1987.
En la imagen de izquierda a derecha:
Francisco Pérez Maneiro sosteniendo las baquetas de la batería, Armando Fernández carracelas con el bajo, Javier Torres Rodríguez con la guitarra agachado y José Angel Abraldes Rodeyro delante del piano.


Tampoco olvidaré teniendo ya Armando 18 años, en julio de 1988 con ocasión de una actuación del grupo Saturno en la parroquia de Queiruga en Porto do Son (A Coruña) y ante la necesidad de mover un par de metros el gran furgón que nos trasladaba junto al equipo de sonido e instrumentos, como, con la cuestionable autorización, admiración  y miedo de quien era nuestro transportista, (también compañero y amigo), se subía decididamente al vehículo para arrancarlo y con precisa maniobra estacionarlo dos metros más adelante tal y como se nos había solicitado. Aquel hecho que a sus compañeros no nos producía ya sorpresa alguna, fue motivo de alucinación de los parroquianos allí presentes que no daban crédito a lo que habían presenciado y no cejaban de pedirnos más información al respecto del acontecimiento y sus antecedentes.



En la imagen de 1984 Armando y Joaquín Solana Azurmendi tocando la Gaita y Francisco Pérez Maneiro el tambor.



Su segunda magnífica virtud fue su talento y aptitud para la música. Cantó desde edad temprana con admirable afinación, así como hizo sonar una amplia variedad de instrumentos musicales que iban desde la gaita gallega, pasando por el laúd, la bandurria, la guitarra, el bajo eléctrico, hasta el acordeón y el piano. Además dominaba con alta capacidad rítmica cualquier instrumento de percusión tocando ya desde muy joven con destreza la batería.


Fue admirado por su gran oído musical, el cual le permitía diseccionar con cirujana precisión la armonía y participación de los distintos instrumentos en las composiciones musicales para posteriormente reproducirlas e interpretarlas.


En los primeros años de nuestra adolescencia junto a compañeros como el pamplonica Joaquín Solana Azurmendi, el Salmantino Cándido Rufete Galván, la Gijonesa Mónica Narciandi Junco y los gallegos Javier torres Rodríguez, Francisco Pérez Maneiro, Rosa Gayoso Vázquez y Sabela Fandiño Magdaleno, coincidimos durante 6 imperecederos años de nuestra vida compartiendo dos proyectos bajo los nombres de Grupo Bodyband (1983 a 1985) y Grupo Saturno (1986 a 1988). Este período nos provocaría importantes lazos de amistad e identificación con afición y discapacidad, así como  sentimientos y vivencias imborrables.




En la imagen el Grupo Bodyband en 1984 encontrándose de izquierda a derecha: Joaquín Solana Azurmendi (Bajo), Cándido Rufete Galbán (vocalista), Javier Torres Rodríguez (guitarra), Armando Fernández Carracelas (guitarra), Francisco Pérez Maneiro (batería), José Angel Abraldes Rodeyro (teclados).



En la imagen el Grupo Bodyband en 1985 encontrándose de izquierda a derecha: Armando Fernández Carracelas (bajo), Francisco Pérez Maneiro (batería), Sabela Fandiño Magdaleno (vocalista), Javier Torres Rodríguez (guitarra), José Angel Abraldes Rodeyro (teclados).


En junio de 1988 Armando finalizó sus estudios de E.G.B. en el Colegio Santiago Apóstol de la ONCE de Pontevedra, pasando a realizar 1º de B.U.P. en régimen de integración en el Instituto Valle Inclán de la misma ciudad.


1989 fue el último año de su corta vida, ya que en este tiempo nuevamente despertó el monstruo que le había privado de sus ojos tras su nacimiento y, con tan solo 18 años, de modo implacable, el día 10 de octubre le arrancó el derecho de vivir.




En la imagen Armando realizando una lectura en la capilla del Colegio.


Sus amigos teníamos aproximadamente su edad, y su muerte quizá era la primera tragedia que experimentábamos en la vida. No obstante la valentía y capacidad demostrada de no cesar en su eterna alegría durante sus últimas semanas, fue para todos nosotros una lección magistral en la universidad de la vida.


Junto a mi compañero y amigo Francisco Pérez Maneiro (Paquiño) unas semanas después del fallecimiento de Armando, comencé la composición de una canción en su homenaje, proyecto que la distancia y quizá también la desazón dejó aparcado en la memoria, pero el “permanente eco de la música” y el cariño vivo, nos ha ayudado a un puñado de antiguos compañeros a renacerlo y finalizarlo, cierto que todos ellos ya con caminos lejanos, pero con el nexo de la amistad y el vigente recuerdo del amigo perdido.


El día 10 de octubre de 2014 se cumplen 25 años de su fallecimiento y, pretendemos que este emotivo recuerdo pueda contribuir a que, tal y como se quiere transmitir en la canción “Amigo dame fuerza al caminar”, tras el tiempo y la distancia podamos sentir que el permanece aún aquí, expresándonos su añoranza de vivir.


Fdo. José Angel Abraldes Rodeyro


El sábado 11 de octubre a las 19:30 h. en el restaurante “La Tienda de Clara Art-Grill” de Pontevedra y en presencia de familia y allegados, se presenta la grabación del tema “Amigo dame fuerza al caminar” compuesta e interpretada en su recuerdo y homenaje.





Letra de la canción:




Dame fuerza al caminar.


Estrofa 1:


Apretando bien los ojos
Pude imaginar,
Como la luna asomaba
En la inmensidad,
Aún siento una llama
Algunas más al rededor,
Todo ello me transmite una canción.


Estrofa 2:


Mucho tiempo compartimos,
Juntos al cantar,
Un proyecto, nuestra vida
Con felicidad,
Nuestras notas se juntaron,
Y la música sonó,
Aún ahora la imagino con tu voz.


Estribillo:


Y ahora todos tus amigos,
Recordándote están,
Con tu arrojo, tu alegría,
Y tu forma de cantar,
Misterio en ese cielo,
Que vigila sin cesar,
Amigo, dame fuerza al caminar.


Estrofa 3:


Una tarde de otoño,
Tu voz se apagó,
Demostraste valentía,
Al decir adiós,
Tras el tiempo y la distancia,
Permaneces aún aquí,
Añoranza de un futuro sin vivir.


Estribillo:


Y ahora todos tus amigos,
Recordándote están,
Con tu arrojo, tu alegría,
Y tu forma de cantar,
Misterio en ese cielo,
Que vigila sin cesar,
Amigo, dame fuerza al caminar.


Tal y como indicaba más arriba en la parte principal de este documento, la canción “Amigo dame fuerza al caminar” fue compuesta por Paco y por mí pocas semanas después del fallecimiento de Armando. Recuerdo las ideas que se sucedían enlazando los primeros acordes que dieron lugar a la canción, tocando él la guitarra y yo el piano en la casa de mis padres en Pontevedra.


Un año después aquella música que sorprendentemente no olvidé, la finalicé en un secuenciador montando pista de batería, bajo, piano, así como diferentes timbres melódicos que abrigaban lo que sería su melodía principal que no se llegó a digitalizar, quedando esta pista en mi memoria con la letra incompleta.


Unos meses después de venir a Pontevedra a trabajar en el CRE, allá por 2001, Serafín Fernández, padre de Armando, a quien no veía desde muchos años atrás, me llamó y me pidió que fuese a su casa en Marín a verlo y a tocar el piano de su hijo. Emocionado acudí una tarde a su llamada y más emocionado aún, disfrutamos juntos al tocar algunas canciones que sabía que eran frecuentemente interpretadas por Armando.


Reconozco la mucha ilusión que tenía en que Serafín Fernández nos acompañara al presentar el audiovisual el día 11 de octubre de 2014 en recuerdo de su hijo Armando. Desgraciadamente no fue posible este hecho, dado que Don Serafín falleció dos meses antes en la residencia de mayores en la que estaba siendo cuidado.


¡Seguro está junto a él, acompañándolo y  guiándolo con el mismo cariño, atención y también paciencia, tal y como hacía antaño, al tiempo que escuchando a su querido hijo tocar aquel piano que tanto deseaba sentir!


Hace algunos años  tuve la motivante idea de renacer el proyecto de dedicar una canción a Armando y pensé que lo mejor sería hacerlo en un momento especial como el XXV aniversario de su fallecimiento, por lo que me planteé una paciente espera hasta que llegara el tiempo elegido.


En abril de este año compartí la iniciativa con las personas que habíamos coincidido en Bodyband y en Saturno con él. Estas habían sido: Joaquín Solana, pamplonica afincado en Madrid, Cándido Rufete, residente en Salamanca, nuestra amiga Sabela Fandiño y especialmente con quienes fuimos componentes del último proyecto musical en Saturno: la Pontevedresa Rosa Gayoso, Paco Maneiro quien sigue viviendo en su preciosa localidad del porto do Son y con Javi Torres residente en Madrid. Precisamente fue este último quien nos dio algunas de las ideas que acompañan el hilo conductor de la letra de la canción “Amigo dame fuerza al caminar”.


Para este proyecto también acudí a mis amigos Manuel Martínez Pan y Antonio Villanueva. Con este último no llegamos a tocar con Saturno, seguro que por no habernos conocido unos meses antes. Antonio compartió con Paco y conmigo un breve proyecto musical en 1989 coincidiendo justo su finalización con los últimos meses de vida de Armando. Seguro si nuestro compañero hubiera contado con salud en aquellos días hubiera enriquecido y completado el resultado de aquella aventura musical que bautizamos como 11/5.


Tanto Antonio Villanueva como su mujer María José Rodríguez (Fini), han sido en esta canción componentes esenciales ayudándonos con su dilatada experiencia musical como con su conocimiento y destreza en la técnica del proceso de grabación, mezcla  y producción.


La primera prueba de esta pericia la pude amirar cuando lograron mediante una comunicación midi descargar desde mi viejo secuenciador Roland MV30 de 1989 la canción a un ordenador con un programa de edición musical, distribuyendo e independizando las 8 pistas originales y cuadrando su temporizador digital.


Tras este proceso y ante la dificultad de grabar la batería con Paco por motivos logísticos y de distancia, solicitamos ayuda a Miguel González, batería del grupo Folc Avelaíña liderado por Antonio, que reprodujera la original percusión sintética, proceso que guiado por metrónomo y con unos cascos en los que escuchaba la versión original, realizó con elegancia, extraordinaria maestría y cronométrica precisión, poniendo unos cimientos esenciales para la intervención del resto de instrumentos integrantes, los cuales se fueron montando sucesivamente, a excepción del piano y de las distintas pistas de teclados que fueron conservadas de la base digital original.


Dado que no era posible imaginar ensayo alguno para la canción entre las personas que intervendrían en la grabación final, distribuimos una sencilla maqueta para que pudieran conocerla y practicarla cada uno individualmente.


El primer instrumento en introducirse tras la base rítmica, fue el Saxofón que en la tarde del domingo 3 de agosto grabó nuestro amigo Manolo Martínez Pan. Este tiene cuatro diferentes participaciones en el tema. Así octavado introduce cada una de las tres estrofas de la canción, durante ellas efectúa ecos de la melodía cantada, realiza un sólo entre estribillos con calidez y finalmente con estilo jazzístico dibuja improvisadas frases en la progresiva fuerza que adquiere el tema en sus últimos estribillos, en lo que se pretende pudiera asemejarse a un formato góspel.


Tras ello Antonio, con distintas técnicas introdujo diversas pistas con guitarras, envolviendo e enriqueciendo los tiempos más suaves de la canción, creando una atractiva atmósfera apreciable en los dos canales del sonido exterio. También grabó el bajo reemplazando la pista digital anterior y proporcionando una gran profundidad en su armonía.


El jueves 7 de agosto fue una fecha muy especial para el proyecto y los sentimientos de los implicados dado que compartimos el día con Rosa Gayoso y con Paco. Ellos no se veían desde hace más de 20 años y el reencuentro para todos nosotros vino a ser algo realmente especial. En este día y asistidos por la magia descrita, Rosa grabó la melodía paralela que acompaña los estribillos octavando en dos pistas un precioso violín con un resultado aterciopelado para acompañar con suavidad esta parte de la canción. Posteriormente Paco nuevamente desplegó todo su talento cantando con excelencia una canción cuya tesitura casi alcanza dos octavas. Defendió la estrofa de mayor gravedad en el timbre con una voz profunda y quebrada en algún pasaje, para fortalecer el estribillo con fuerza y dinamismo. Además haciendo gala de su espontaneidad, añadió algunas pistas con preciosa armonía marca de la casa. Siempre lo consideré un músico genial,de anárquica precisión que en un flas improvisa lo que los demás no somos capaces de construir con método y constante esfuerzo.


El último ingrediente lo sumó Fini en el estribillo, añadiendo su voz a la de Paco, aportando calidez, fuerza y la pluralidad que se pretende transmitir con la propia letra de la canción, in crecendo en las últimas vueltas del estribillo hasta llegar al giro final que posibilita disfrutar la consistencia de las voces a capella.


Fue además la propia Fini quien sugirió la introducción de la voz de Armando en el tema, para lo cual, después de oir con atención todas las grabaciones que teníamos de aquella época, elegimos para introducir como remate de la canción, la despedida del Grupo Saturno en su última actuación en el Colegio de la ONCE en Pontevedra en mayo de 1988. En este corte se puede escuchar con nitidez a Armando decir: “chao, hasta siempre”.


Luego vinieron algunas semanas en las que Antonio compartió con nosotros diversas mezclas en las que se fueron probando distintas ecualizaciones y arreglos hasta finalizar con la creación definitiva.


A continuación mi amigo Roberto Baquero nos ayudó a realizar una presentación de imágenes a sumar a la canción, resultando un montaje audiovisual en el que se mezclan fotos actuales de los participantes en el proyecto con las instantáneas que conservamos de Armando, en las que lo podemos ver en los Grupos Bodyband y Saturno, así como tocando distintos instrumentos en festivales del Colegio de la ONCE en Pontevedra, haciendo deporte, recogiendo una medalla tras una competición, realizando una lectura en la capilla y compartiendo un momento de risa con compañeros del centro escolar.


El audiovisual finaliza con los créditos y el recuerdo a Armando que a continuación se inserta:

Video

AMIGO DAME FUERZA AL CAMINAR

Creación de letra y música de Francisco Pérez Maneiro y José Angel Abraldes Rodeyro en noviembre de 1989.

Batería: Miguel González

Guitarras y bajo: Antonio Villanueva Aréa

Saxofón: Manuel Martínez Pan

Piano y teclados: José Angel Abraldes Rodeyro

Violín: Rosa Gayoso Vázquez

Coros: María José Rodríguez Rosales

Voz: Francisco Pérez Maneiro

Grabación, mezcla y producción: Antonio Villanueva Aréa

Montaje audiovisual: Roberto Baquero Pérez






En recuerdo de nuestro amigo Armando Fernández Carracelas en el XXV aniversario de su fallecimiento el día 10 de octubre de 1989 cuando tenía 18 años.






¡Estás con nosotros!

¡Nunca te olvidaremos!





Mis sentimientos::


Siempre he considerado que los años en los que tuve la ocasión de compartir los proyectos musicales de Bodyband y muy especialmente de Saturno han sido especiales e inolvidables, como también lo son las personas que en ellos participaron. Indudablemente la muerte de Armando vino a romper definitivamente todo propósito o tentación de retomar este tiempo.


En estas semanas y junto a los compañeros que participaron en el proyecto, como también con los que se vieron imposibilitados por razón de distancia y prioritariamente con mi cariño y constante recuerdo de Javi Torres, quien no pudo ayudarnos en la grabación tal como todos hubiéramos querido, he tenido la sensación de revivir la magia de aquellos preciosos momentos de la adolescencia y juventud.


Quiero agradecer especialmente la colaboración a Miguel por su excelente grabación de la batería, a Manolo por enriquecer la canción con su imaginativo saxo, a Rosa por su apoyo y constante cariño hacia el proyecto y lo que representaba, a Paco por su excepcional participación y amistad, a Roberto por su paciencia conmigo prestándome sus ojos allá donde no llegan las síntesis de voz y construir con su pericia informática el audiovisual y a Fini y Antonio, quienes se identificaron con el proyecto desde el primer día y con generoso trabajo, conocimiento  e ilusión fueron piezas esenciales para hacerlo posible.


Finalmente expresar también gratitud a mi familia por perdonarme el haberle robado el tiempo que habría sido de ellos durante los últimos meses y que dediqué a contribuir a hacer posible este proyecto y a soñar durante su proceso y con su resultado.